Santiago: Ciudad atomizada

santiagoDesde los orígenes de la humanidad ha habido una tendencia a crear conglomerados urbanos.

Las ciudades han sido centro del comercio, del intercambio cultural, de la promoción de ideas avanzadas, de la concentración de grupos sociales proclives a las reformas o las transformaciones  profundas. Verbigracia la ciudad de griegas y romanas y otras. ya alguien dijo que “Lo mejor creado por el hombre es la ciudad”. Santiago fue creada como villa por los europeos, con el discurrir del tiempo se fue erigiendo paulatinamente en el centro de la región más prospera y fértil del país, el Cibao. Diversos eventos históricos la convirtieron en capital del país. Con la revolución liberal tabaquera de 1857 y la guerra restauradora de 1863-1865.

Después de la muerte de Trujillo, sin romper la unidad nacional, Santiago empieza a dar sus propios pasos para insertarse en un ámbito urbano acorde con lineamientos ecológicos, sociológicos organizativos y de progreso, los cuales le definen como una metrópolis regional.

Santiago es una urbe con pensamiento propio, con grupos corporativos como la PUCMM, la Asociación para el desarrollo y una oligarquía local y regional que ha contribuido a diseñar planes estratégicos y de desarrollos orientados a convertir a Santiago en el foro organizativo de la nación y foco de cambio social. No obstante la existencia de entidades estatales, municipales, corporativas y pro desarrollo de la provincia, la concentración de gran inversión en la zona propicio una dinámica migratoria irregular en el país. Santo Domingo y Santiago se convirtieron en los receptores de la migración interna que se desato desde los años sesenta (60).

Este movimiento acelerado de población propicio la aparición de los barrios marginados que se establecen  en las periferias urbanas y contribuyen de forma significativa a degradar y arrabalizar los espacios así como a canibalizar la vida de las personas que se ubican, forzados por las circunstancias, en esos fondos enhiestos y degradante de la ciudad. En los últimos treinta años Santiago ha  mantenido un crecimiento horizontal; el cemento se ha tragado una considerable superficie de los suelos fértiles.

Esta modalidad de crecimiento en todas direcciones ha desbordado la capacidad de  las autoridades para dar respuesta a la demanda de servicio por parte de la población. También se debe destacar que la actitud populista y clientelar de las autoridades ha sido de connivencia y contubernio como los asentamientos irregulares. Las autoridades edilicias, las obras públicas, y otros afines, aunque han elaborado diagnósticos y estrategias de crecimiento de la ciudad, esto no ha sido suficiente y es por ello que  las aglomeraciones irregulares violentan el entorno, agreden las áreas verdes, dan un sentido fetito y pestilente al aire, los asentamientos urbanos sin planificación merman y degradan la calidad del lugar, máxime por la carencia de servicios. Estas chabolas o villa miserias también suelen erigirse en  focos de lucha resistencia social contra la marginalidad la pobreza y las ausencias de políticas públicas y sociales, por quienes tienen el coraje de residir en entornos tan adversos y difíciles a la convivencia.

En la actualidad la ciudad corazón luce atomizada ante la presencia de múltiples males que aparentan acogotarla: la contaminación sónica, visual, del aire, la polución, el desorden del tránsito, lo limitado de las calles para el parque vehicular, la inseguridad ciudadana, la quiebra de algunos sectores productivos, como las zonas francas, la insuficiencia de las políticas ambientales, así como el manejo precario de la basura tienen a la hidalga de los treinta caballeros en una situación de apuro.

En el ámbito vial Santiago adolece de grandes avenidas y de una arteria que saque el tránsito pesado de la ciudad; la circunvalación norte podría representar parte de la solución para el desahogo vial de la ciudad. Hoy se maneja el lenguaje del eco urbanismo del desarrollo sostenible, de la deposición de espacios públicos que constituyan a los citadinos en entes discusión, reflexión y acción.  El ágora griego debe recuperarse en Santiago, son muy limitados los espacios de encuentro y reflexión. Una ciudad activa debe proveer espacios alternativos para la contemplación, recreación y acción de sus ciudadanos.

El autor es doctor en Educación.

lainformacion.com.do

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