Batalla e incendio de Santiago

Atractivo. La historia del país registra trascendentes iniciativas y procesos sociales, culturales y políticos que han tenido a Santiago como protagonista.

Para historiadores y arqueólogos el manejo y preservación del fuego constituyó uno de los primeros triunfo del hombre primitivo sobre   la naturaleza. El fuego permite enfrentar las inclemencias del clima, cocer los alimentos, defenderse de las fieras, explorar las cavernas.

El uso de la tea como herramienta bélica ha acompañado al ser humano, el único que hace guerra de destrucción desde los orígenes de la humanidad. No obstante los sofisticados instrumentos del mundo contemporáneo aun el lanzallamas es un instrumento que infunde pánico. Hace ciento cincuenta años, Septiembre de  1863, Santiago fue expuesta al fuego por el ejército Restaurador, para desalojar a las tropas españolas del territorio e instaurar el gobierno restaurador.

En marzo de 1861, el general Pedro Santana anexionista y apátrida había anexado el país a España, se había perdido la independencia, había desaparecido  el Estado Dominicano. Republica Dom. Fue reducida a estatus colonial, todos los avatares de la Independencia se habían perdido.

Según el profesor Juan Bosch, para 1863 Santiago ni era rico, ni era populoso, tal vez diez mil habitantes, pero, era el corazón de lo región y el pueblo donde había mayor actividad económica para la época. Ya en 1857 Santiago se había levantado en armas contra el presidente  B. Báez por la  estafa perpetrada  contra los productores de tabaco.

En este lugar se estaba desarrollando una intelectualidad de corte liberal y nacionalista que se diferenciaba del resto de  las regiones. Sobresalen los intelectuales. Bonó, Espaillat, Peña y Reinoso, Filomeno de Rojas, entre otros. El gobierno español de Santo Domingo había conculcado los derechos   de los ciudadanos dominicanos, había lesionado a los productores de tabaco con los impuestos, habían despojado  a los campesinos de sus animales de tiro para proveer de transporte a sus soldados. Las relaciones entre  ejercito colonial español y el pueblo dominicano  eran hostiles,  de rechazo, confrontación, desagrado.  Desde el inicio  del gobierno colonial hubo oposición al mismo.

Desde febrero de 1863  se puso de manifiesto la determinación de los sectores productivos del país, de salir de un gobierno que en nada contribuiría a mejorar o plantear  soluciones a la situación de una población miserable e indigente, harapienta, descalza, mal nutrida… el propósito del decadente poder colonial español era preservar a Cuba, su último gran reducto Colonial y que era  ambicionado por Estados Unidos, pero al producirse la guerra Civil norteamericana España  aprovecha la coyuntura para afianzarse en el Caribe, sumando a Cuba y Puerto Rico, el territorio dominicano. El inicio de la guerra restauradora, previsto para Febrero de 1863, fracasó, huyendo hacia Haití o algunas islas  del Caribe. En agosto de 1863 estalla en Capotillo el movimiento restaurador.

El mismo se propagó rápidamente por todo el país. La restauración fue una guerra social y popular aglutino a hombres, mujeres, niños; junto a intelectuales e ignorantes, núcleo a ricos y pobres, articuló a los diversos sectores sociales del país; en aras de recuperar la independencia perdida. A esto se agrega el carácter anticolonial y antianexionista que desarrollo la misma fijándose como meta inquebrantable restaurar el Estado Dominicano. Por asunto dialectico o fruto de la dinámica social que se vivía en Santiago, esta se erigió en el centro de la guerra. El 6 de sept. 1863 se inicia la batalla de Santiago.

Según  Carlos Acevedo, la batalla de Santiago es uno de los más grandes acontecimientos bélicos de la historia del país, y por la libertad, hizo agigantar a aquellos hombres quienes pusieron todos sus ímpetus al servicio del ideal Duartista. Era una batalla desigual. Un soldado profesional contra un ejército improvisado, armado de palos, piedras y coraje.

Destaca el general Gregorio Luperón en sus notas autobiográficos que “resulta curioso contemplar aquellos columnas  de los patriotas, unos con lanzas; algunos con fusiles antiguos, otros con pistolas de todas clases, la mayoría con machetes o con garrotes”.

La ciudad fue el escenario de una contienda desigual. Los viejos fuertes de la ciudad eran ocupados por autoridades españoles, siendo la Fortaleza  San Luis el reducto principal. Después de embestidas sucesivas que eran repelidas por los colonialistas y con la noticia de refuerzos para los españoles, se atribuye al general Gaspar Polanco tomar la iniciativa de incendiar la ciudad. Los puntos con provisiones bélicas de los españoles  fueron incendiados, el siniestro se propagó por la periferia del pueblo que eran unos cuantas cuadras.

Este evento permite derrotar a los españoles, echarlos de Santiago, crear al gobierno restaurador  e involucrarse en una guerra de guerrillas que al cabo de los años hace rendir las tropas coloniales. El incendio de Santiago diezmo materialmente la ciudad, pero facilitó el éxito y organización de la  epopeya restauradora.

lainformacion.com.do

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