Guardiana de las frutas en extinción

Futuro: El sueño de doña Rita es hacer de la estancia un lugar educativo y construir un gran vivero donde el público adquiera plántulas de las frutas y flores que cultiva. En la imagen: anón del río.

Futuro: El sueño de doña Rita es hacer de la estancia un lugar educativo y construir un gran vivero donde el público adquiera plántulas de las frutas y flores que cultiva. En la imagen: anón del río.

Najayo Arriba, San Cristóbal

Doña Rita Montás Domínguez proviene de una familia que siembra y disfruta sembrar. Su padre, Luis Eduardo Montás, el primer dentista de San Cristóbal, tenía una manera muy peculiar de inculcar en los niños el interés por la agricultura. Con el patio lleno de muchachos decía: “Hmmm, un dulce de maní, ¿alguien quiere dulce de maní?”.  Cuando todos al unísono respondían que sí, les contestaba: “Ah, pues arriba, porque hay que sembrar la mata primero”. Y, efectivamente, los motivaba a cultivarla.Rita también pasó su niñez sembrando flores y desyerbando en los jardines de las casas de sus tías en una época en la que los jardines eran muy famosos en San Cristóbal, provincia donde nació hace 71 años.El caso es que para nadie en la familia ha sido una sorpresa el hecho de que doña Rita convirtiera un antiguo y desolado campo de caña en una finca de casi 300 tareas donde crecen cientos de especies de frutas, vegetales, flores y árboles de todo tipo. ¿Cómo consiguió tanta tierra?

Detrás de la casita de campo que la familia Montás conservaba en la comunidad Lucía de Camba pasa un arroyo (Niza) que en sus años mozos Rita cebaba con dajaos, tilapias, jaibas y camarones que cargaba en latas de aceite desde la presa de Valdesia. Como la gente depredaba y contaminaba el río, para conservarlo Rita decidió comprar los  pedacitos de tierra que lo rodeaban. Así creció la estancia, y allí vive con sus dos hijos.

Un trabajo modelo
Doña Rita le mostró su patio a LISTÍN DIARIO animada por un escrito de la folclorista Xiomarita Pérez que, en su columna “Folcloreando”, alertaba sobre la desaparición de muchas especies frutales y motivaba al público a cultivarlas.

¿Cómo imaginar que desde hace más de 40 años doña Rita se dedica precisamente a rescatar especies frutales endémicas y nativas del país y a sembrar todas aquellas que le regalan o que sabanea dentro y fuera de República Dominicana?

Dado que este es el tipo de trabajo voluntario que siempre le había hecho ilusión, doña Rita inició su colección sin imaginar el futuro valor que ahora tiene su patio para la ciencia y la agricultura. ¿Qué o quién le inspiró lo suficiente para tomarse en serio un proyecto personal tan extraordinario?

Rafael Leonidas Trujillo, responde doña Rita, el dictador.

“Trujillo tenía frutas que uno no tenía pero no las compartía, eran sólo de él. Yo decía que quería tener algunas de esas plantas porque, como ya llevaba lo de sembrar prácticamente en la sangre, era como una ilusión. Y mira, así fue”.

Las primeras frutas que sembró fueron cajuilitos solimán y ponseré o cereza manzana, una especie de la que se saca un licor muy preciado y que sólo tenía Trujillo.  Siguió con naranjas, toronjas, nísperos, zapotes, aguacates, mandarinas y guanábanas. Luego decidió ponerle un interés especial a frutas que, como el jicaco, el anón o el caimoní, estuvieran en peligro de extinción.

No hay espacio para tantos nombres pero imagine una fruta, la que quiera, de las más raras, y es probable que doña Rita ya la tenga en algún rincón de su enorme patio: pindó, wanpi, jambolán o ciruela de Java, caimito de perros, jobo, abiu, toronchina, nuez africanaÖ

“Yo misma no tengo idea de todo lo que he sembrado ñconfiesa-. Allí me salió una mata que es pura uva de playa pero es una ciruela color vino grande. Ni sé dónde encontré la semilla ni nunca había visto la mata, mucho menos la fruta que parió, y que nadie más tiene”.

De dos o tres matas de mango banilejos que encontró cuando se mudó a la estancia (antes vivía en la ciudad de San Cristóbal), ahora tiene 14 variedades.

Actualmente, en el patio crecen alrededor de 162 especies de frutas provenientes, entre otros países, de República Dominicana, Brasil, Paraguay, China, Argentina, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos y algunas islas del Caribe.

Agricultora, a mucha honra…
Aunque cuenta con la ayuda de dos trabajadores, doña Rita siembra, limpia y brega todo el tiempo con sus plantas. Las vigila y a veces no duerme esperando los frutos o preocupada porque se le olvidó revisar alguna palma azucarera o echarle agua y abono a un zapotillo. “Mira mis manos ñsonríe-: son de obrero”.

Es tan grande su pasión por la botánica que lamenta mucho la situación del campo dominicano. “Los  campesinos no quieren trabajar, no quieren estar en el campo. Les avergüenza decir que son agricultores. Sin embargo, yo voy a cambiar mi cédula ahora y le voy a poner que soy agricultora”, dice doña Rita, que llegó a iniciar la carrera de Ingeniería Civil en la UASD al terminar el bachillerato.

Yaniris López /   listin.com.do

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