Nueva York, Nueva York

Vista de Nueva York, 2da Ciudad más importante de la Republica Dominicana, según Leonel Fernández

–¿’Ete e’ el que va pa niu yoi’?

La pregunta me pareció absurda, pero la persona que la hacía era mayor que yo y eso ya decía mucho.

–Doña –contesto con mucho cariño–, si este no fuera el avión no la hubieran dejado llegar hasta aquí. ¿Cuál es su asiento? –pregunto cortés.

–Mírelo usté mimo –y torpemente me muestra su boleto de abordar.

Le indico dónde sentarse y me pongo a sus órdenes.

–E’ que mi hijo me mandó a bucá, él vive con una americana, él taba en Puerto Plata y la mujer se lo llevó y hata tiene un hijo, voy a conocélo. Él me dice que compró una camita pa’ mí y que la van a poné en la sala porque adonde viven e muy apretao, yo sé deso, son nueve que parí. No la volví a ver más, nos perdimos en migración y, según me dijo, su hijo la estaría esperando a la salida con un compadre.

Nueva York es una ciudad fascinante y si se tiene dinero para gastar mucho más. Casi un millón de dominicanos han hecho de ella su ciudad.

A mi lado viene un dominicano ausente que regresa, el olor a ron es fuertísimo.

–No he dormido ná, los muchachos del barrio me hicieron una despedida y jugamo dominó hata ahorita. Guardo silencio.

–La primera vez que vine –continúa el vecino– dormí en una cocina y se me pegó un bajo a sofrito que todavía lo huelo, gracia a Dió que ya tengo mi casa y mi familia. Soy súper de un edificio y me va bien, mi mujer trabaja cuidando carajitos, pero si no fuera porque ayudo a mi mamá y hermanos regresaría, aunque fuera a comer plátano to el tiempo.

El vuelo está repleto, diría que es un vuelo feliz, casi todos los dominicanos regresan con bebidas, cajas en las manos con dulces de leche, café, medicinas y todo aquello que les ayudará a mantener viva su isla en la memoria y corazón.

Nueva York es la segunda ciudad de República Dominicana, y los dominicanos se mezclan con más facilidad que otras razas. Hay barrios donde, de acera a acera, te sientes que caminas por la Duarte o Mella y el acento te hace sonreír. En el avión van dos niñas, hijas de dominicano y madre hindú, que hablan inglés y cibaeño, es divertido escucharlas.

La urbe es la tierra prometida, el lugar de las oportunidades, pero se ha convertido en una trampa, pues una vez logran domesticarla es muy difícil regresar y los hijos, si no se les insiste, son los más renuentes.

–Allá nunca se va la luz, voy gratis a la escuela y quiero ser músico –me dijo un joven que entrevisté–. Y aquí me han ofrecido una beca. Claro, voy a tocar mi música.

–¿Y cuál es tu música?

–¿Cómo que cuál? –me dice entre pregunta y asombro.

–Bachata man, bachata. Oye esta letra y dime qué te parece. Es toda mía.

Y el viaje se me hizo corto. Yo también, aunque con otros motivos, viajo a la tierra de las oportunidades. ¿De oportunidades? No estoy seguro.

Freddy Ginebra / celebrandolavida.diariolibre.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s