Santiago como centro turístico

LUIS EDUARDO DIAZ FRANJUL

LUIS EDUARDO DIAZ FRANJUL

Por LUIS EDUARDO DIAZ FRANJUL

El catedrático universitario Emilio Armando Olivo publicó en el Listín Diario de fecha 15/4/2014 el artículo titulado “Puede ser Santiago un centro turístico?”. Dijo que el primer Santiago de América tiene todas las condiciones para atraer al turismo nacional o extranjero. Cuidado. A Santiago le estaría pasando lo mismo que a muchas otras zonas del país, que todavía no tiene quién defienda su turismo o sepa cómo defenderlo.

Santo Domingo y algunas provincias costeras del país tienen todo lo que tiene Santiago, pero Santiago no tiene lo que tiene Santo Domingo y algunas provincias costeras del país: 1) Mar, 2) Puertos, 3) Turismo de cruceros, y 4) Ciudad Colonial.

Santo Domingo y algunas provincias costeras del país tienen todo lo que tienen Barahona y Pedernales, pero Barahona y Pedernales no tienen lo que tiene Santo Domingo y algunas provincias costeras del país: 1) Turismo de cruceros, 2) Ciudad Colonial. Entonces Barahona, Pedernales y Santiago no tienen lo que tiene Santo Domingo y otras provincias costeras del país: 1) Ciudad Colonial, y 2 ) Turismo de cruceros.

Barahona, Pedernales y Santiago pueden salir a flote sin una Ciudad Colonial pero Santiago tiene que salir a flote sin el turismo de cruceros. Así como Barahona y Pedernales tienen que concentrarse en el turismo de cruceros para salir a flote los cibaeños tienen que rescatar la Ciudad Corazón y apostar a ella como atractivo turístico, tal como pretende Santo Domingo con la Ciudad Colonial.

En la actualidad se remodela la Ciudad Colonial con un financiamiento de US$30.0 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Viéndolo de esta manera hay que pensar en alguna estrategia que destaque el turismo en la la Ciudad de los Treinta Caballeros. El punto de partida podría ser el patrimonio cultural (monumentos, bienes culturales, etc.). En el artículo de Emilio Armando Olivo hay mucha tela por donde cortar en este sentido. A pesar de eso él dice que desconoce o falta un plan de desarrollo que lleve la ciudad y la región de Santiago a la cúspide de cierto turismo.

Es hora de que Santiago destaque su resplandor protegiendo su patrimonio cultural. Hay que revisar el inventario de monumentos y bienes culturales para realizar trabajos de conservación que preserven el estado original de esas estructuras. La construcción de nuevos museos sería un gran atractivo turístico al que Santiago puede sacarle provecho. La región del Cibao tiene todo el material que se necesita para eso y mucho más. Lo mismo aplica a Barahona, con la diferencia que hoy destruye sus bienes culturales, como es el caso de la Glorieta del Parque Central.

El Cibao tiene que despertar en Santiago. Por eso es un imperativo que la Hidalga de los Treinta Caballeros realice una cumbre donde intervengan los principales protagonistas de todos los sectores para transformar la ciudad en centro de atracción turística a nivel mundial. Lo estratégico, en este caso la ciudad, tiene que ser de “alta calidad turística”, tal como pretenten el BID y el Estado dominicano con la Ciudad Colonial. De lo contrario “El Primer Santiago de América” se convertiría en el “Ultimo Santiago de América” con el paso de los años.

Solo “poniendo todos los huevos en una sola canasta”, es decir, en la ciudad, recogiendo en ella todo lo que se desprende de sus alrededores y del Cibao, como si los límites de la ciudad fueran el tamaño de la provincia y de todas las provincias del Cibao. En la cumbre hay que apoyar las ideas del señor Olivo y reubicarlas para que surtan mejor efecto. No hay que olvidar que la dispersión de ideas es el fracaso de la planificación. Por eso hay que tener mucho cuidado y solo concentrarse en la planificación de una estrategia turística que ubique a Santiago en el mapa del turismo mundial.

La Ciudad Corazón es la segunda ciudad del país de mayor potencial y atractivo pero es una ciudad dispersa, sin metas y objetivos en cuanto al turismo receptivo. Para salir adelante hay que identificar un producto que tipifique el potencial que sirva de punta de lanza al turismo. Ese producto es la cultura y tradición junto con los atractivos y modernismo de los nuevos tiempos. No se concibe un aeropuerto internacional como el de Santiago sin un aval hotelero que haga sostenible un tráfico aéreo internacional regular, de  gran escala, a falta de un producto que identifique la zona en los mercados internacionales.

Es mucho lo que se puede decir de una zona próspera como el Cibao, la zona que en realidad “lo tiene todo”, como el slogan del Ministerio de Turismo (Mitur), menos el turismo de cruceros. Pero tiene una ciudad que puede convertirse en el segundo “polo turístico-urbanístico” de República Dominicana si despierta el turismo receptivo con la fuerza que impulsó a los santiagueros a construir el Aeropuerto Internacional del Cibao.

Santiago tiene lo que no tiene Santo Domingo, Barahona, Pedernales y muchas provincias del país: 1) el Cibao, 2) el Perico Ripiao, 3) la “i” como primera letra, 4) hospitalidad y calor humano (viví allí cinco años); 5) el Valle del Cibao, 6) la vista de Camp David, y 7) tres nombres: a) La Hidalga de los Treinta Caballeros, b) El Primer Santiago de América, c) Ciudad Corazón. El Cibao tuvo a mediados del Siglo XX  lo que nunca tuvieron Santo Domingo, Barahona, Pedernales y otras provincias del país: un Porfirio Rubirosa que promocionó la zona en el exterior con su equipo de polo Cibao-La Pampa.

Una vez logrado el objetivo urbano faltaría sacarle provecho al turismo de cruceros. Pero cómo sería esto posible si Santiago no tiene mar? Es verdad, pero tiene el nuevo proyecto de Carnival Cuise Lines en Maimón y los muelles de Puerto Plata y Manzanillo. Recientemente Mitur anunció la adecuación del muelle de Manzanillo para facilitar la llegada de cruceros a Montecristi, y la construcción de la carretera Puerto Plata-Montecristi. En cuestión de minutos los cruceristas que llegan a la costa Norte estarían en Santiago. Toda esta sinergia complementa y fortalece el turismo de cruceros.

Viendo las cosas de esta manera vale la pena la vía Cibao-Sur en el tramo Cruce de Ocoa-San José de Ocoa-Constanza-Jarabacoa-La Vega (Ref./ Listin Diario Behsa). El tramo Cruce de Ocoa-San José de Ocoa ya está listo. Esta alternativa no solo sería la de menor impacto ambiental sino que integraría una mayor cantidad de provincias, bahías y playas. Tenemos entendido también se está terminando otra Cibao-Sur en el tramo Cruce de Ocoa-San José de Ocoa-Piedra Blanca/Bonao.

Si realmente Barahona y Pedernales aportan los cruceros en el Sur como lo harían Montecristi, Maimón y Puerto Plata en el Norte, se podría pensar en una vía Cibao-Sur que conecte Santiago-San Juan de la Maguana, tomando en cuenta que el tramo San Juan-Barahona está hecho. De ser así, con cruceros en el Norte y el Sur, se puede pensar en un tipo de turismo que se conoce como “turismo combinado” que engloba hoteles y cruceros, donde todo sería más provechoso.

eduardofranjul@yahoo.com

luiseduardo.diazfranjul@yahoo.com

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