Madre, sólo una

Feliz-día-de-la-MadresMañana domingo se rinde especial homenaje a todas las mujeres a las cuales Dios bendijo al darles el don de reproducir la vida, haciéndolas partícipes del gran misterio de la creación, que debido a ello, como en todas las demás especies vivas, se asegura la incontenible continuidad de la especie humana y el permanente deseo de superación personal y colectiva, explicable en la aseveración bíblica que habla de la similitud que el Todopoderoso imprimió entre estos seres especiales y Él.

En un mundo cuya población se ha multiplicado en el último siglo, la mujer ha sido clave al dar existencia a pueblo tras pueblo hasta engrosar algunos territorios nacionales de tal modo que la densidad poblacional ha mermado importantes recursos naturales, algunos de los cuales, entre las especies vegetales y las animales, se han extinguido probablemente para siempre.

Pero entre tantos millones de esas mujeres que han contribuido a la multiplicación de la especie humana, madre solamente hay una. Por supuesto, esa madre, esa una, se repite por millones también, aunque este diario quiere establecer una frontera entre la mujer que ofrece al mundo una nueva criatura y aquella que, pletórica de contento sabe además estar cuajada de sabiduría y por el inmenso amor que siente hacia su criatura, cuenta con las bendiciones del Señor para volver esa hechura propia, en un ser humano responsable, juicioso y progresista.

Todos los hijos con verdadero amor hacia la mujer que les dio el ser, se volcarán mañana hacia ellas, porque la adhesión filial los impulsa a postrarse con el pensamiento y, quienes guardan tradiciones que hoy parecen risibles, con la acción; pero en lo más recóndito del corazón esos hijos devotos sabrán decirse cuál de esas madres tomó las medidas correctas como guías y orientadores del ser a quien contemplaron crecer y a quien vieron a tiempo cuando retorcía conductas, para enderezarlos. Y esa diferencia la conocen los buenos hijos, aquellos que resultan de la apropiada crianza.

Porque los hijos apropiadamente criados para sí mismos, para sus­ familias y para la sociedad, saben, sin lugar a dudas, que madre, sólo hay una.

lainformacion.com.do

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