Montecristi:“Villa Doña Emilia” un Monumento Nacional saqueado y abandonado

“Villa Doña Emilia” un Monumento Nacional saqueado y abandonado, en Montecristi. Fotografía por Marvin Del Cid

“Villa Doña Emilia” un Monumento Nacional saqueado y abandonado, en Montecristi.
Fotografía por Marvin Del Cid

MONTECRISTI.- La otrora vetusta y suntuosa “Villa Doña Emilia”, que en la postrimería del Siglo XIX y en el umbral del pasado Siglo XX, perteneciera a la acaudalada, prestante y progresista Familia Rodríguez-Jiménez, declarada monumento nacional por su extraordinaria e inconmensurable significación histórica y arquitectónica, permanece sometida al abandono y al saqueo en diversas oportunidades, de sus valiosos elementos decorativos originales y de su madera preciosa.

VALOR HISTÓRICO Y ARQUITECTÍNICO

En piezas prefabricadas, fue importada desde Francia en 1895, esta singular residencia de estilo Victoriano, correspondiente al segundo Imperio Francés, con techo Mansard, pisos de madera decorada, ventiladores de hierro y madera sobre las puertas ornamentales en arco de medio punto; sótano, enverjado ornamentado en hierro; en su segundo nivel las paredes acorazadas en su exterior por planchas decorativas de cinc en forma de pescado.

De esos elementos originales, quedan muy pocos, para no pecar de pesimista.

Está instalada frente a su contemporáneo Reloj Público y al cuasi nonagenario Club del Comercio, en la calle Duarte esquina Federico de Jesús García, de la Ciudad del Morro.

Su propietaria original, Emilia Jiménez fue una notable munícipe que contribuyó con la historia y la época floreciente de la ciudad de Montecristi y ostensorio de la prosperidad de la región, junto a su hermano el presidente de la República (1899-1902) Juan Isidro Jiménez. Compañera de Rafael Rodríguez Camargo, ligado a la gesta de la Restauración de la República, quien proporcionó gran bienestar a la ciudad con la instalación del ferrocarril, vestigio de la época de esplendor de Montecristi, bien calificada como la “Era del Campeche”.

En honor a su propietaria, corresponde el de “Villa Doña Emilia”, residencia de la que Petán Trujillo logró una venta forzada a su favor, por su gran influencia política en aquel tiempo de la férrea tiranía que por más de 30 años encabezó su hermano Rafael Leónidas Trujillo Molina.

En esa ocasión se perdieron valiosísimos elementos decorativos originales, registrándose así el primer acto de saqueo a la hermosa y ornamentada Villa.

Desaparecido el oprobioso régimen dictatorial, la casa pasa a ser propiedad del Estado, destinándosele a Palacio de Justicia hasta 1990.

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