Santiago vs Santiago-oeste

santiagoLas organizaciones que han propugnado por hacer de Cienfuegos un municipio denominado Santiago–oeste, han logrado concitar el apoyo de los diputados, quienes han aprobado una Ley que municipalizaría esa zona de la Ciudad Corazón. Por su parte, las asociaciones empresariales y de desarrollo de la ciudad, han elevado su voz oponiéndose a ese propósito y reclamando respeto jurídico y constitucional al territorio, alegando además que esa pretensión carece de fundamentos técnico-científicos y de planificación.

Hace años que este tema forma parte del debate de Santiago, pero su conversión en objetivo político lo ha colocado en el interés de los partidos políticos que como se sabe sus dirigentes en su mayoría responden a una visión de la vida y a una estrategia puramente clientelar y oportunista, sustentada en la “búsqueda” del voto, con la intención de abrirse campo en la sociedad, haciendo de la política un negocio para el ascenso social y para la apropiación económica privada de los recursos públicos.

Esa visión y estrategia ha acompañado la emergencia de los nuevos grupos sociales, que  proviniendo en su mayoría del mundo de la pobreza donde escasean las oportunidades, a través de la política y la “participación”, se han abierto paso con el avance democrático  del país, penetrando los espacios del Estado que antes eran reservados a las élites sociales,  y han utilizado las instituciones públicas para manejarlas sin la debida preparación y reverencia, siendo suficiente el hecho de ser un efectivo activista de la política y del trabajo social y comunitario, cargado de mucha ambición y  gran ignorancia.

Por esas razones esa nueva clase gobernante y/o aspirante a la cosa pública ha multiplicado la nómina pública y ha diversificado el organigrama del Estado, creando órganos oficiales muchas veces disfuncionales y que se superponen en sus funciones, elevando considerablemente la ineficiencia del Estado como ofertante de servicios públicos, pero también promoviendo la ocurrencia de ilícitos económicos desde el Estado, fomentando en muchos casos la conducta delictiva, la impunidad y el estado de descomposición moral que hoy abate al país de forma inevitable.

Precisamente esa lógica de las nuevas clases gobernantes ha estado presente en el proceso de “descuartización” de la geografía política de la Nación, que ha tenido lugar con la creación de secciones, distritos, municipios y provincias, categorías que más que nada han servido para entorpecer el mejor funcionamiento de la comunidades nacionales, al promover la ineficiencia de los municipios, la corrupción generalizada y el caos administrativo, desviaciones impulsadas por un modelo de gestión municipal que se ha caracterizado por el nepotismo, el mal uso de los recursos incumpliendo la Ley Municipal, así como por el fomento de negocios de interés particular perjudicando las funciones municipales, tal como lo evidencian las muchas auditorias de la Cámara de Cuentas y los recientes casos de funcionarios municipales acusados de corrupción y hasta de acciones criminales.

En consecuencia, la ocasión es oportuna para que el Senado de la República haga un alto y pondere una decisión que, como está planteada, probablemente irá en perjuicio de la Comunidad Nacional.

¡Por Dios, que reine la sensatez!

http://lainformacion.com.do/opinion/editorial

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