“El negro tras de la oreja”

Juan Antonio Alix (Moca, 1833- Santiago, 1918)

Juan Antonio Alix (Moca, 1833- Santiago, 1918)

(Al expelotero dominicano Samuel Sosa (Sammy)

“El negro dominicano es mentalmente blanco”

(Sócrates Nolasco)

“El negro tras de la oreja” (1883) es una de las más celebradas composiciones de quien con justicia ha sido considerado como el más grande poeta popular dominicano de todos los tiempos: Juan Antonio Alix (Moca, 1833- Santiago, 1918) En una de las décimas que la conforman, el entonces llamado “Cantor del Yaque” dice lo siguiente:

“Todo aquel que es blanco fino,
jamás se fija en blancura,
y el que no es de sangre pura,
por ser blanco pierde el tino,
si hay baile en algún casino,
alguno siempre se queja,
pues a la blanca aconseja,
que no baile con negrillo,
teniendo, aunque es amarillo,
el negro tras de la oreja…”

Entrañan estos versos una aguda crítica al dominicano de morena piel que dando muestras de su racial prejuicio se jacta orgullosamente de su aparente blancura y parece sentir vergüenza por la raíz africana de la que parte su identidad, así como del negro tinte que barniza su mulata anatomía.

Pero el negro dominicano, al decir de Alix, no sólo enloquece o “pierde el tino” por ver transformada en blanca su morena piel, sino que al mismo tiempo es muy dado a ocultar sus raíces afroamericanas y pregonar sus vínculos con parientes de imaginada estirpe caucásica. Por eso afirma el poeta:

“El negro que tiene abuela,
tan prieta como el carbón,
nunca de ella hace mención,
aunque le peguen candela,
y a la doña Habichuela,
como que era blanca vieja,
de mentarla nunca deja,
para dar a comprender,
que nunca puede tener,
el negro tras de la oreja…”

Hacia el mismo blanco de la crítica contenida en la estrofa precedente dirige Papá Toño, como también se le llamó al ingenioso decimero, los incisivos versos de la siguiente espinela:

“De la parienta Fulana,
el pelo siempre se mienta,
pero nunca la pimienta,
de la tía Siña Sutana,
por ser muy blanco se afana,
y del negro hasta se aleja,
nublando siempre una ceja,
cuando aquel hablarle viene,
porque se cree que no tiene,
el negro tras de la oreja”

Merced al cuestionamiento que late en las estrofas pretranscritas, debo reiterar lo que una vez escribí en uno de mis artículos :

«El negro siempre ha sido discriminado en Santo Domingo, y tan acentuado está el prejuicio racial en el subconsciente de los dominicanos que hasta las personas de piel oscura rechazan lo negro. O, lo que es lo mismo, tienden a autodiscriminarse. En torno a este juicio, Sócrates Nolasco (1884-1880), llegó a decir que: ‘El negro dominicano es mentalmente blanco…’ Mientras que para el brillante declamador e intérprete de la poesía afroantillana, Carlos Lebrón Saviñón, ‘el primer discriminador del negro es el propio negro’ Nuestro sueño dorado el llegar a ser blancos y con semejante actitud mostramos un profundo desconocimiento o nos resistimos a reconocer las raíces biológicas y culturales que nos dieron origen » (La información, 25/5/90)

Quien niegue o dude si realmente si “el negro dominicano es mentalmente blanco”, que busque una foto reciente del llamado “ Bambino del Caribe”, el expelotero dominicano Samuel Peralta Sosa ( Sammy ), quien, valiéndose  de modernos  procedimientos químicos, ha hecho lo inimaginable por no exhibir   la piel negra   que se esconde detrás de su aparente  rostro blanco.

Lainformacion.com.do

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