Santiago de los Caballeros ‘Sepultado’ debajo de letreros

En los últimos 10 años, el crecimiento vertical de la ciudad la ha transformado en una metrópoli.

En los últimos 10 años, el crecimiento vertical de la ciudad la ha transformado en una metrópoli.

Santiago

En la última década, Santiago de los Caballeros, una ciudad con poco más de 600 kilómetros cuadrados, ha sido testigo del uso desproporcionado de letreros y vallas publicitarias en sus principales calles y avenidas. Esto, ocurre cuando en el país no hay una ley que regule el uso del territorio y su impacto en el paisaje; y en el caso de Santiago, aun cuando existe una reglamentación para la publicidad en exterior, se viola y, desde el Cabildo, dadas las evidencias, no se promueve su cumplimiento.

Si bien, la contaminación visual no se da únicamente por la saturación de vallas, pantallas electrónicas, letreros, bajante y afiches en vías o espacios públicos, actualmente este tipo de publicidad es el que más abunda en cada intercesión, poste del tendido eléctrico, reata, árboles y paredes de la ciudad. A más de un año para las elecciones correspondientes, las caras de precandidatos a algún cargo político, selladas en grandes vallas o letreros, pululan y compiten con otros productos por la atención de los transeúntes en autopistas, calles y avenidas de la Ciudad Corazón.

Al respecto, Lourdes Tapia Benoit, ingeniera y consultora ambiental, se siente preocupada, pues defiende que ‘‘cuando hablamos de contaminación visual en Santiago, se habla de un solo elemento (publicidad política); eso no resuelve el problema… sentenciamos a un sector que es parte del problema, pero no es el único’’, argumenta Tapia Benoit.

Preocupación colectiva
En el 2005, ante las quejas de instituciones y ciudadanos conscientes de la problemática, el Ayuntamiento emitió un reglamento municipal de publicidad exterior para la ciudad y el municipio de Santiago, el cual se quedó archivado y, hasta el momento, solo funciona para conceder licencias a empresas de vallas publicitarias.

No obstante, en vista de que el problema persiste, recientemente el Plan Estratégico de Santiago (PES 2020) realizó un diagnóstico para detectar el nivel real de contaminación visual en el municipio.

Conjuntamente, hicieron una propuesta de ordenanza a la Alcaldía para la regulación de los elementos publicitarios que causan contaminación visual en Santiago.

CONCIENCIACIÓN: Pese a que existe un prejuicio generalizado de que a los dominicanos les gusta el ruido y la contaminación visual, el psiquiatra José Joaquín Zouain, quien analizó los efectos de la publicidad agresiva en la persona durante la presentación del diagnóstico y la ordenanza, entiende que se puede cambiar esa condición cultural de “andar contaminados”.

Por su parte, Lourdes Tapia considera que toda actividad humana debe tener un componente educativo. Así pues, ella entiende que en países como los nuestros, para que las personas reaccionen ante el problema de la contaminación visual, “hay que persuadirlos… hablándoles sobre los efectos reales que causa en la salud y la pérdida en términos de dinero que ese problema trae consigo”, expresa Tapia Benoit.

Una ordenanza debe regular la publicidad
Lourdes Tapia, miembro del equipo que hizo el diagnóstico citado y la propuesta de ordenanza para el Plan Estratégico de Santiago, recomienda que  la ordenanza de 2005 se actualice en función del diagnóstico.

Hace dos días, la Asociación para el Desarrollo Incorporado de Santiago (APEDI) presentó una denuncia formal ante la Procuraduría de Medio Ambiente por los daños causados por la contaminación visual en Santiago.

Eduardo Trueba Leyba,   representante de APEDI, indicó que han optado por tomar la iniciativa para solicitarle a esa dependencia judicial que tome las medidas que las leyes medioambientales les permiten para limpiar a Santiago; además, mostraron preocupación por el desorden de colocación de propaganda y promoción de políticos y de empresas.

En efecto, muchas voces se han levantando con el objetivo de frenar la publicidad agresiva en espacios públicos de Santiago. Según el diagnóstico, la gran cantidad de elementos de publicidad en exterior está generando estrés y un creciente deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos.

La contaminación visual se refiere al uso inadecuado de elementos no arquitectónicos que alteran la estética, la imagen del paisaje y que generan, a menudo, una sobreestimulación visual agresiva, invasiva y simultánea. (Diagnóstico Contaminación Visual en Santiago, 2014).

Humberto Adames

listindiario.com

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