Imperdonables del Centro Colonial de Santo Domingo

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Derrumbe de una parte del Hotel Francés, ubicado en la Ciudad Colonial.

Las élites y las clases medias del poder capitaleño siempre lo han recibido todo. No necesitan planes estratégicos de desarrollo, pues sus proyectos de ciudad viven en la voluntad del ocupante del turno del Palacio Nacional. Le construyen trenes sin estrategia de movilidad urbana sostenible; le invierten en cañadas como Güajimía y la Barquita, sin conocer qué pasa en toda su cuenca hidrográfica y ahora restauran la Ciudad Colonial sin ninguna concurrencia institucional y participación social. De ahí que la crisis generada por el derrumbe del Hotel Francés de la Zona Colonial más que un catastrófico accidente, expresa un ejemplo dramático del estilo centralizador y verticalista capitaleño.

Qué bueno que suceda así, porque el derrumbe del Hotel Francés es la caída estrepitosa de una estrategia inmediatista de trabajo excluyente de muchos capitaleños de creer que toda inversión urbana es buena por naturaleza y definición. Suponen que sólo con ideas urbanas, buenas maquetas y planos se resuelve una obra urbanística y especulan que la ciudad se construye nada más con buena arquitectura. Gracias a Dios que no hubo víctimas humanas que lamentar, pero el país y sobre todo los planificadores territoriales reclamamos que salga a la luz la “especialísima” metodología de trabajo de estos victimarios políticos.

Por los reclamos públicos que se han filtrado parece que el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA) no se involucró protagónicamente; tampoco el Comité Dominicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS). Si los comerciantes de la Ciudad Colonial reclaman, se entiende que asimismo no fueron consultados. Incluso en conferencias en las que he sido invitado a Santo Domingo, para exponer sobre planificación estratégica he visto el equipo de Patrimonio del Ministerio de Cultura, órgano rector del tema gimoteando el mismo nivel de exclusión.

En mi presencia académicos miembros, a nivel de PHd, de varias asociaciones internacionales de arqueólogos también han sido muy críticos. Obsérvese que el asunto es grave de toda gravedad, pues los medios de comunicación reportan que los habitantes de estructuras vecinas al Hotel Francés y de todo el entorno, “han solicitado a las autoridades que se les tome en cuenta”.

El Ministerio de Turismo nunca debió asumir verticalmente la gestión de este proyecto. No le compete esta función pública. Al menos la obra debió tener la rectoría de dos ministerios: Cultura y Obras Públicas, y asimismo del Ayuntamiento  del Distrito Nacional, investido por la ley 176-07, Artículo 19 y literal H de preservar el patrimonio.

Este proyecto de intervención en la ciudad colonial de Santo Domingo tiene financiamiento de 29,7 millones de dólares del BID, y se suponía que fue planificado por expertos en diseño urbano. Muchos peritos de oficina y poca sociedad civil vigilante para actuar en un supuesto plan de mitigación socio ambiental y arqueológico, diseñado.

Conceptualmente fue el catalán Ildefonso Cerdá que en el siglo XIX, utilizó por primera vez, el término “urbanización” partiendo del concepto de “Urbs”. Los romanos entendían la Urbs como todo lo que se encontraba en el interior del círculo limitado por el surco que abrían los bueyes sagrados en un acto de gran trascendencia simbólica que la ciudadanía romana realizaba para convertir un territorio concreto en un espacio habitable. Urbanismo nunca ha sido sinónimo de arquitectura y menos aún de ingeniería.

Las razones que induce la palabra “Urbanismo”, subrayan cualquier acto tendente al agrupamiento de edificaciones y regularización del funcionamiento de los grupos humanos ya formados. Orienta un conjunto de principios, doctrinas y reglas que deben aplicarse para que la edificación, su agrupamiento y la ciudadanía, lejos de comprimir, desvirtuar y corromper las facultades físicas, morales y mentales de los seres humanos, contribuyan a fomentar su crecimiento, desarrollo y vigor. Para acrecentar el bienestar ciudadano, el urbanismo es una “sumatoria” subraya el Centro Iberoamericano de Desarrollo estratégico Urbano (CIDEU), que tiene la facultad sociológica de concretar lo que Cerdá denominó creativamente como “felicidad pública”. Esas son las razones que intitulan de “imperdonables” los improvisados urbanistas turísticos del centro colonial de Santo Domingo.

Reynaldo Peguero /  Lainformacion.com.do

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