Aprovechar la escoria

Federico Henríquez Gratereaux.

Federico Henríquez Gratereaux.

Hay especialistas que se ocupan en rehabilitar enfermos que han sufrido fracturas del fémur o de la cadera. Estos expertos saben qué movimientos no deben hacer sus pacientes y cuáles músculos deben ejercitar para volver a caminar normalmente. Cada profesional trata con destrezas “especiales” los problemas propios de su oficio. Entre las destrezas más notables de los líderes políticos está la de encontrarle ocupación a hombres que, aparentemente, no sirven para nada. Existen individuos que son los más apropiados “para vigilar una puerta”. Sujetos que no se apartan un minuto de la misión que les ha sido encomendada. Pudiera tratarse incluso de retrasados mentales; pero si custodian la puerta día y noche, resultarán vigilantes de primera clase.

Ciertos hombres entremetidos, curiosos y chismosos, que no servirían para trabajar en las oficinas de la banca privada, podrían ser excelentes “gestores” en unidades de espionaje. Es obvio que los políticos siempre necesitan vigilar puertas y espiar a sus posibles contrincantes. El llamado “caliesaje” es una actividad para la que es preciso tener “vocación”. Lo mismo que para ser carcelero. Hombres de carácter turbulento, de actitudes brutales o imperativas, encuentran los empleos adecuados en reclusorios y penitenciarias. En todas las épocas, bajo todos los regímenes políticos, hemos visto perros guardianes, verdugos y delatores.

¿Cómo descubre el hombre de Estado las facultades para el desempeño de esos oficios entre las personas que le rodean? El espionaje puede organizarse a la antigua -escuchando conversaciones en bares e interviniendo teléfonos-; o montarse sobre una plataforma “de alta tecnología”, como fue evidente en el caso del “informático” norteamericano que huyó a Rusia, Eduard Snowden. Lo curioso es que los jefes de Estado consiguen candidatos para ocupar estas posiciones controversiales. Distinguen claramente entre un buen Ministro de Educación y un eficiente jefe “de inteligencia”.

Trujillo buscó a Johnny Abbes para realizar unas tareas en las que -lamentablemente- demostró ser apto. El Presidente norteamericano Franklin Roosevelt mantuvo durante años al frente del FBI al legendario John Edgar Hoover. Varios presidentes, además de Roosevelt, utilizaron a Hoover para las mismas funciones. Lyndon B. Johnson dijo que “prefería tenerlo dentro de la carpa orinando hacia afuera, que afuera orinando hacia adentro”. Hasta la escoria es aprovechable.

hoy.com.do

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