Devastación en Constanza

Esta gráfica evidencia cómo los agricultores han ido tomando suelos montañosos que terminan erosionados y, con ello, alterando toda la biodiversidad.

Esta gráfica evidencia cómo los agricultores han ido tomando suelos montañosos que terminan erosionados y, con ello, alterando toda la biodiversidad.

Los bosques, los ríos y todas las especies naturales que conforman el hábitat de las montañas de Constanza, allá donde nacen múltiples fuentes acuíferas que abastecen de agua al sistema de irrigación y los acueductos de la región Norte, son aniquilados por desaprensivos ante la indiferencia de las autoridades de Medio Ambiente.

Nuestras riquezas y bellezas que proporciona la madre naturaleza son destruidas sin contemplación y una muestra de esto es que nueve mil tareas de árboles se convierten poco a poco en un desierto.

Instalación de pozos tubulares para extraer agua del subsuelo, la tala de vastas plantaciones, quema de carbón, el conuquismo, contaminación ambiental, entre otros crímenes ecológicos, convierten en ruina al otrora hermoso Valle de Constanza.

La Sociedad Ecológica del Cibao ha lanzado la voz de alerta, institución que clama por la ejecución de un plan de emergencia para proteger las áreas montañosas y evitar una catástrofe natural en el futuro inmediato.

Es insólito que dos o tres poderosos se estén enriqueciendo a expensas de la extinción de la flora y la fauna.

Procede, se torna urgente incluso, la adopción de medidas pertinentes para detener la depredación en las montañas de Constanza.

Hay que frenar la devastación en Constanza y unir esfuerzos, energías, sacrificios y voluntades por el rescate, conservación y preservación del patrimonio natural.

¡Qué se apliquen drásticas sanciones contra quienes destruyen sin contemplación la vida silvestre!

Injustificables precios de los combustibles

Las exorbitantes cotizaciones de los combustibles en República Dominicana constituyen un castigo del Gobierno contra un pueblo indefenso, que sufre los efectos de una aguda crisis social y económica.

No hay forma de justificar los altos precios de los carburantes, porque el petróleo y los productos terminados han disminuido sustancialmente en los mercados internacionales.

¿Por qué mantener, por ejemplo, el galón de la gasolina a RD$ 178.00 y el Gas de Licuado de Petróleo a RD$ 82.20, justo cuado el barril de crudo está a 30 dólares y la prima del dólar se ha estabilizado en 45×1?

Industria y Comercio aplica cargas impositivas que no resisten los sectores productivos y todos los grupos que conforman la sociedad. Esta medida desacertada afecta la producción, incide en el incremento de la inflación, deprime el poder adquisitivo de la gente y crea un ambiente de incertidumbre.

Quienes controlan el poder político deben reflexionar y tomar consciencia de la necesidad de transparentar la Ley de Hidrocarburos y sincerar los precios de los derivados del petróleo.

Estamos ante funcionarios indolentes, a quienes no le importa la suerte de la población humana, porque actúan como si la economía fuera floreciente y los dominicanos expresen un poder de compra con solidez.

¡Pobre pueblo!    

lainformacion.com.do/opinion/editorial

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