¿Tiene ud idea del problema de la migración haitiana?

haitianosEs curioso que mientras ciertas personas pretenden que aceptemos la migración como algo sencillamente “inevitable” y que incluso hasta nos beneficia (lo cual no es tan así), países que han tenido más tiempo olas migratorias están girando hacia un sentido opuesto: restringir la llegada de migrantes. Se acusa a esos países inmediatamente de “xenofobia”. Sí, esa palabrita es muy utilizada. Pero ya no basta esa palabrita para explicar lo que está pasando en otros países y el por qué tenemos, como Estado de Chile, que poner un freno a lo que está ocurriendo, o sea, la llegada sin control y sin filtro de personas migrantes.

Y este asunto, el problema de la migración haitiana es digno caso de estudio. ¿Por qué ellos? Porque tras más de tres décadas de tolerar su migración, los países de la zona del Caribe les han cerrado las puertas. Ahorrémonos las expresiones de compasión y de falso humanitarismo y las acusaciones de xenofobia, racismo y etc., porque si sólo hubiera sido Guyana tal vez podría hablarse de racismo, o si hubiera sido Belice, Guyana y Costa Rica. Pero no es así. En la 25ª cumbre CARICOM celebrada en 2014 en San Vicente & Granadinas, el tema de la migración ilegal haitiana fue el centro del debate. Y se le exigió a Haití que tomara cartas en el asunto. ¿Lo hizo? Curiosamente, lo que hizo fue comenzar a enviar haitianos a Chile. Por eso, en el año 2017, las puertas del Caribe se cerraron a Haití.

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Un acto de salvajismo

Horripilante. Así, a secas, ha sido el violento ataque a machetazos que un haitiano perpetró contra una joven de 14 años cuyo amor pretendía.

Los veinte machetazos que descargó sobre su cuerpo obligaron a la amputación de ambos brazos y severos daños en el resto de sus articulaciones, aparte del trauma psicológico que tal bestialidad entraña.

El haitiano quería tenerla de novia a la fuerza y ella lo rechazaba, de la misma manera que lo hizo su hermana, a la que el agresor también pretendía.

El barrio Nueva Esperanza de Los Quilombos, en Pedro Brand, donde ocurrió el suceso, y donde hay una nutrida presencia de inmigrantes haitianos ilegales, ha quedado conmovido, como todo el país, por tan brutal ataque.

Este episodio es uno de más, entre centenares, en los que haitianos ilegales han hecho galas de conductas salvajes frente a sus víctimas, sean o no dominicanos, utilizando machetes y cuchillos y escapando del brazo de la justicia porque carecen de documentación auténtica que los identifi que.

Por eso huyen y evaden exitosamente la persecución de la autoridad.

Porque no dejan rastros.

Por la frecuencia con que ocurren, y la impunidad que los acompaña, estos sucesos comienzan a proyectar la realidad de una colonia de inmigrantes extremadamente peligrosa y violenta.

Una colonia que ya ha protagonizado resistencia armada contra la autoridad (como fue el caso del barrio 27 de Febrero hace tres años), y entre cuyos miembros fi guran muchos que han sido vinculados a todo tipo de delitos.

Evaden las leyes de Migración, violan niñas y ancianas, degu¨ellan compatriotas o dominicanos, roban y asaltan, participan del contrabando de armas, drogas y otros productos y también de migrantes, actuando siempre con desfachatada prepotencia.

Componen una generación distinta a la que les antecedió, que la formaban mayormente trabajadores agrícolas o de la construcción con bajo o escaso comportamiento delictivo, en bajo perfi l y sometidos a un régimen de residencia temporal que ya no existe.

Amparados ahora en la fl ojedad de las leyes, las que irrespetan en muchos sentidos, o en el apoyo que concitan entre grupos extranjeros y locales que nunca protestan por sus desafueros salvajes ni sus crímenes, estos inmigrantes haitianos se sienten envalentonados para entrar, vivir y actuar a sus anchas, como si este fuera su propio país.

Ahí están las consecuencias. Ese es el alto costo que debemos pagar por la indiferencia y negligencia en el manejo del tema migratorio y las dobleces en la defensa de nuestra soberanía y dignidad.

http://listindiario.com/editorial/2017/05/25/467379/un-acto-de-salvajismo

Familias multicolores

Federico Henríquez Gratereaux.

Federico Henríquez Gratereaux.

En Cuba había barberías de blancos y barberías de negros. El pelo rizado y el pelo “lacio” no se juntaban en el piso de las peluquerías, en democrático “igualitarismo”, como ocurre en Santo Domingo. Si alguna persona de raza negra entraba equivocadamente en una barbería de blancos, se le decía: “aquí no recortamos esa clase de pelo”. La corona española mantuvo en Cuba una política racista… que no pudo sostener en Santo Domingo. A mediados del siglo XVII éramos una sociedad compuesta por mulatos. Las autoridades españolas se vieron obligadas a permitir que los mulatos tuviesen cargos públicos, pues no había blancos en cantidad suficiente.

Fidel Castro, después de 40 años en el poder, no ha podido erradicar los prejuicios raciales de la sociedad cubana. En Haití las actitudes racistas sobrepasan todas las medidas. Allí existe un negrismo militante. Tras la matanza de blancos de 1803, en Haití hay una creencia generalizada: quien no es negro, es inferior. Varias guerras de negros y mulatos han ensangrentado al pueblo haitiano. En Santo Domingo cada familia es un arco iris racial. Un oficial de la marina norteamericana escribió en 1932 un libro sobre Santo Domingo titulado: “El país de las familias multicolores”(1). La atenuación de los prejuicios en RD tiene una causa fundamental: nadie pelea contra su familia.

En Jamaica hay una guerra racial que ha producido numerosas víctimas. En Santo Domingo nunca hemos sufrido guerras raciales, gracias a Dios. Desde antes de 1844, Duarte propone la integración de negros, blancos y mulatos, indios y mestizos. La corona española, el fundador de la República y las propias mezclas nos libraron de ellas.

En los EUA se abolió la esclavitud en la misma época en que nosotros peleábamos la Guerra de Restauración contra los españoles. A pesar de la buena voluntad de Lincoln, los prejuicios contra los negros continuaban en 1968, cuando mataron a Martín Luther King. De todos los países birraciales de las Antillas la RD es el lugar donde hay menos prejuicios raciales. Cada isla es diferente porque cada historia es distinta. (1) Arthur J. Burks; Land of Checkerboard Families. Sociedad Dominicana de Bibliófilos. (traducción española, 1990). (Extraído del ensayo en cinco partes “Antillas birraciales”.

FEDERICO HENRÍQUEZ  /  hoy.com.do

A PLENO PULMÓN

Frontera y pasaporte

Federico Henríquez Gratereaux.

Federico Henríquez Gratereaux.

Hay muchas personas que defienden a los emigrantes indocumentados haitianos por “razones humanitarias”. Estiman que todos los seres humanos tienen “derecho a la vida”. Es doloroso no tener “en qué caerse muertos” y, encima de ello, verse apresados y despachados a su país en un camión sobrecargado, como si fueran cerdos que van al matadero. Existen defensores de los derechos civiles; y también defensores de los derechos humanos. Los derechos “del hombre y del ciudadano” han evolucionado desde la época del abate Sieyes, ensayista y académico francés, quien alcanzó nombradía durante la Revolución Francesa. Los “derechos del hombre” han encontrado vida separada de los “derechos del ciudadano”.

Entre la “última generación” de los derechos humanos se encuentran: el derecho al trabajo, el derecho a la educación, el derecho a la alimentación; como es obvio, el cumplimiento de estos derechos depende de que haya comida, existan aulas y oportunidades de empleo. O sea, que son deseos o aspiraciones supeditadas a que las “condiciones materiales” permitan su realización efectiva. En cambio, los derechos civiles aparecen taxativamente formulados en constituciones y leyes. Los derechos del ciudadano han sido siempre privativos de los nacionales de cada país. En las “polis” griegas los extranjeros no tenían derecho a participar en política y en muchas otras actividades.

Caso extraordinario: el de Aristóteles. Nacido en Estagira, población de Macedonia, Aristóteles estuvo junto a Platón en la Academia durante diez y ocho años. A la muerte de Platón no pudo dirigir la escuela “por no ser ateniense”. Se vio obligado a crear una escuela nueva. El discipulado no fue suficiente para echar a un lado “las leyes de la ciudad -estado”. Los pobladores de una región reservan para sí el control del gobierno mediante “reglamentos de ciudadanía”.

Cuando hay mucho territorio y poca población, los líderes políticos pueden pensar que “gobernar es poblar” o colonizar. Así ocurrió en muchos lugares de América -tierras enormes-, especialmente en EUA y en Argentina. El jus soli, en estos casos, reina incondicionado. En Europa, donde ocurre lo contrario: poca tierra y mucha gente, se ha preferido el “jus sanguinis”. En una isla sobrepoblada es inevitable un conflicto por documentos civiles. No existen pasaportes para “ciudadanos del mundo”.

hoy.com.do

En Santiago crece clamor por detención flujo de haitianos

haitianosensantiagoSANTIAGO.-Mientras el Ministerio de Defensa (MIDE), anuncia la decisión de sellar la frontera con Haití, en Santiago crece el clamor y el temor no por los haitianos que puedan venir, sino, por la gran cantidad de éstos en territorio dominicano.

Residentes en la Villa Olímpica, donde habitan una gran cantidad de los nacionales del vecino país, unos de manera legal y otros ilegales, comentaron a este reportero, que las autoridades tienen que detener la avalancha de haitianos que hay en el país.

“La verdad es que uno se preocupa, porque donde quiera que tú te mueve, son más los haitianos que hay, que los dominicanos y eso hay que buscarle una solución”, expresó una joven residente en dicho sector.

La preocupación se hace más evidente ante el hecho de que mientras más haitianos las autoridades dicen que devuelven a su país, cada día son más los que hay en territorio dominicano, según comentan.

Lo cierto es que en las dos últimas décadas el número de haitianos que se desplazan por las calles y los centros de trabajo, tanto agrícola, construcción y ventas ambulantes ha desbordado la capacidad de asombro de los dominicanos.

Esta situación ha llegado a un extremo tal que muchas de las empresas constructoras y empresarios agrícola han violado el Código Laboral, en lo concerniente a la disposición que establece que los empleadores deben contratar el 20% de los trabajadores extranjeros y el 80% nacionales.

Peor es el problema porque esto sucede, en momento en que miles de dominicanos no encuentran trabajo y que las autoridades conocen de la situación y no hacen nada para corregirlo.

Tras el clima de inestabilidad política que vive Haití, el Ministerio de Defensa (MIDE) decidió “sellar” la frontera con un patrullaje intenso compuesto por personal altamente calificado, listo para entrar en acción ante cualquier adversidad que se presente.

La iniciativa está motivada ante los problemas que enfrenta el gobierno de ese país, a quien la oposición le solicita que renuncie al cargo, porque éste no ha convocado a las elecciones congresuales prevista para finales del año pasado.

lainformacion.com.do

Carta al presidente Medina

Presidente Danilo Medina

Presidente Danilo Medina

Que hable el Presidente

Señor Presidente: la avalancha de migrantes haitianos hacia nuestro país reseñada por la prensa y corroborada por dominicanos comunes y corrientes que expresan que sus comunidades y barrios se han llenados de haitianos ilegales, que las calles están repletas de comerciantes o marchantas, adolescente limpiabotas, mujeres vendiendo frutas en todas las esquinas, que no observan ninguna prudencia ni respeto para los peatones, el tránsito o el ornamento de la ciudad.

Los hechos de Dajabón, Pedernales, San Francisco de Macorís, donde se ultrajó la bandera dominicana en el barrio 27 de Febrero, y en Neyba y otros lugares, nos dan a entender que la población migrante haitiana busca un lugar, lo pelea y no teme a las autoridades, a las circunstancias ni a las leyes, que se siente protegida por el silencio y la inacción de los dominicanos y por la comunidad internacional que la resguarda contra viento y marea. Es evidentemente que son hechos bien pensados y dirigidos.

Señor Presidente, por favor hable. Que Dios salve a los dominicanos y que los dominicanos mañana lo juzguen. Víctor Cuevas.

cartaalpresidente@diariolibre.com

Genera alarma en sectores nacionales construcción de viviendas para 1200 haitianos indocumentados

HAITIANOS-CASASMONTELLANO, Puerto Plata.- Distintos sectores nacionales liderados por varios partidos políticos han reaccionados alarmados por la osadía del gobierno de Canadá,  de facilitar cuantiosos recursos a un regidor de este municipio que dirige una fundación, para que construya cientos de casas para alojar familias haitianas indocumentadas.

Los partidos,  Revolucionario Dominicano (PRD), Reformista Social Cristiano (PRSC) y Fuerza Nacional Progresista (FNP) han cuestionado el asentamiento de haitiano que levanta el gobierno del Canadá, sin que se sepa con autorización de quien.

Detalles sobre el caserío que se desarrolla desde finales del año 2011y, en el cual ya residen alrededor de 300 familias haitianas, el mismo se llama “Los Algodones” o Villa Esperanza, último nombre que se lo han puesto los extranjeros.

Los Algodones se ubica aproximadamente a dos kilómetros de la carretera que enlaza a los municipios San Felipe, de Puerto Plata y Sosúa,  donde hace tiempo operó un batey y donde el regidor  Arismendi Medina, perteneciente al (PRSC) en Sosúa y presidente de la Fundación El Samaritano, ha levantado el conjunto de casas modestas.

Las viviendas están construidas en blocks, con techos de zinc y pisos de cemento gris, explican comunitarios dominicanos que no dejan de mirar con asombro cómo han sido beneficiados solo haitianos  del otro lado del río Masacre.

noticialibre.com

Guardias serios y no muros

mapaHizo bien el Ministro de Estado de Defensa, el Almirante Sigfrido Pared Pérez, al rechazar la idea de construir un muro determinante de la frontera con Haití, pues lo que en realidad se requiere es que los dominicanos acrecienten la conciencia de su dominicanidad, estén donde estén, y que aquellos que viven en la raya imaginaria que separa los dos pueblos, contribuyan a la defensa del territorio de la República Dominicana, no atacando a los que penetran de manera furtiva hacia el lado Este, sino comportándose, realmente, como dominicanos.

Dos ejemplos de esa falta de dominicanidad bastarán ahora. La Sierra de Baoruco es objeto frecuente de la penetración de vecinos de la isla que ya acabaron con la propia riqueza forestal y pretenden destruir la de Santo Domingo; y por extraño que parezca, esos predadores tumban y talan para quemar esa riqueza vegetal, a los fines de fabricar carbón con el concurso y la connivencia de dominicanos cuya única y más definida expresión de nacionalidad es un peso en el bolsillo.

Lo mismo ha ocurrido con soldados a cargo de salvaguardar esa frontera, a los que poco o nada importa el sentido de la dominicanidad, pues en recibiendo unos dólares y hasta unos gourdes que puedan canjear por armas o perfumes, venden hasta su alma al demonio y mucho más rápido venden un pase ilícito hacia territorio dominicano.

El verdadero muro que debe levantarse no es, por consiguiente, un muro físico, tal cual se ha propuesto, a Dios las gracias, sin ningún respaldo; el verdadero muro tiene que levantarse en el corazón de cada dominicano, haciendo valer el sentido de su nacionalidad.
lainformacion.com.do/opinion/editorial

Avances de la “regularizacion”

republicadominicana-haitiEl Plan Nacional de Regularización de Extranjeros ha comenzado tumultuoso pero con buen pie. Los convocados, en su mayoría extranjeros de origen haitiano, están acudiendo con gran afluencia. El Ministerio de Interior y Policía ha reportado que ya unos 16 mil inmigrantes se han presentado para regularizar su estatus en el país. El proceso avanza con las dificultades de esperar, pero está poniendo al país en la ruta correcta de cara a establecer una institucionalidad  fuerte para el control migratorio, fundamentada en la Ley y en el respeto a los derechos humanos fundamentales.

La gente se expresa favorablemente en esta fase inicial de aplicación del Plan, reconociendo que esa operación  debió haberse hecho desde hace tiempo, a manera que el país dispusiera de esa institucionalidad en capacidad de controlar el flujo migratorio.  La ausencia de ese sistema se agravó cuando a partir del 1986 se descontinuó la contratación de la mano de obra haitiana que se hacía a través del CEA, lo cual dio lugar al descontrol total de la frontera, cuando se impuso en el país la política de la apertura económica exigida por el nuevo orden mundial “neoliberal” instalado en el país a partir del 1996. De ese modo, el “desguañangue” institucional de la frontera dio lugar a un flujo de inmigrantes haitianos que sobrepasó lo límites de lo razonable, convirtiéndose el tema en un asunto de soberanía nacional.

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Allende de nuestro límite fronterizo

mapaSi la obediencia es el resultado del  instinto de las muchedumbres, el motín es el de su reflexión. Napoleón Bonaparte

Es un hecho ineludible  que allende de nuestros límites fronterizos existe un amplio conglomerado humano, de personas, de familias que están atravesando  complejas situaciones socioeconómicas, consecuencia de innumerables problemas internos de su país generados por sus autoridades  etc. Que motivan a que sus máximas autoridades y dirigentes promueven o  plantearan, ya no solapadamente, que durante varios años debe haber una inmigración de más de doscientos mil personas  natales de su país para que arriben a otros países  que se encuentren en superiores condiciones de vida de  las que no disfrutan  actualmente. Eso acontece en Haití.

Arriban a nuestro país por miles pero acaso cuestionándonos, ¿hay entre Haití y la República Dominicana una delimitada frontera? ¿Pero existe un límite fronterizo que divide esta magnífica isla ocupada por dos naciones, si es que Haití puede considerarse así?  Los problemas que confrontamos fueron originados desde muchas épocas atrás y a los mismos se le está buscando una solución, mas sin embargo, todavía quedan sinsabores en nuestra población.

La insistencia de la gran mayoría del pueblo dominicano se concentra en que se debe controlar el avasallamiento de nacidos allende de nuestros límites  fronterizos que ingresan traspasando dicha frontera con  ilegalidad. Uno de los planteamientos es la disposición efectiva de la construcción de un gran muro para que se les facilite a nuestras Autoridades y a las Fuerzas Armadas de la nación, el efectivo control de una inmigración irregular desde el territorio aledaño. Realmente es impostergable que el inicio del levantamiento, de la erección de un muro divisorio entre las dos naciones, más aun cuando Haití dispuso la construcción de varios kilómetros de un muro divisorio.

Entonces, cabe cuestionarnos ¿Cómo un país  sin recursos económicos, atravesando una situación calamitosa puede emprender la construcción de un muro divisorio y en nuestro país, las autoridades competentes dejan las cosas pasar y no toman las  decisiones pertinentes para iniciar la construcción de un muro divisorio en los límites fronterizos, a fin de facilitar el  control,  el paso inescrupuloso y continuo de indocumentados haitianos y de otras nacionalidades, de una inmigración irregular a todas luces ya que no cuentan con las autorizaciones adecuadas para ingresar regularmente a nuestro territorio?.

Hace apenas unos días fue iniciado el proceso de regulación y naturalización de personas que residen irregularmente en nuestro territorio, muchos de las cuales ingresaron clandestinamente a nuestra nación o por otros medios. Esto constituye un gran paso que deberá concretizarse satisfactoriamente con aquellos que cumplan las regulaciones establecidas.

Mientras tanto, cabe esperar y tomar ciertas medidas con aquellos nuevos inmigrantes que están ingresando a  nuestro país  de forma irregular ya quieren obtener la autorización de permanecer sin hablar una sola palabra de nuestro idioma español,  violando los parámetros existentes manifestadas en el decreto expedido y por lo tanto no son personas que cumplan los procedimientos de regularización o naturalización. Esos deben ser deportados.

Describimos algunos casos del porque muchos de los dominicanos  objetan ciertas medidas tomadas como son la  de  suspender las deportaciones, acto que solo será validado para aquellos que se acojan al proceso de la naturalización y regulación, aprobado recientemente, según sea el caso de cada uno de los involucrados.  Pero para aquellos que ingresen fuera de las fechas establecidas, deberán ser repatriados a su país de origen. Deberemos continuar en una próxima intervención ya  que hay temas inconclusos.

lainformacion.com.do