Santiago, una ciudad para vivir su historia y su cultura

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La catedral Santiago Apóstol es una de las estructuras más visitadas en el municipio Santiago.

Sus emblemáticos monumentos históricos, culturales y religiosos, forman parte de los pilares que adornan con su belleza a esta provincia situada en el Cibao

La provincia de Santiago tiene un significativo crecimiento económico y una rica cultura e historia que junto a los destinos turísticos que posee en sus municipios, la hacen más atractiva al momento de hacer un viaje para conocerla.

Su capital es Santiago de los Caballeros y está considerada como la segunda ciudad más importante del país, debido a las grandes industrias como el tabaco, textiles, cemento, zapatos, ron y otras que fortalecen cada día el sector financiero de la provincia.

Además, Santiago posee un aeropuerto internacional considerado como el tercero más importante del país. Su construcción empezó el 15 de febrero del 2000 y fue concluido en el 2002. El 18 de marzo del 2002 fue inaugurado.

Esta ciudad es testigo de varios hechos históricos, entre ellos la Batalla del 30 de marzo de 1844, donde los dominicanos afianzaron su independencia. Esta batalla se realizó en lo que hoy es el parque Imbert.

Sus emblemáticos monumentos forman parte de los pilares que adornan con sus encantos a esta provincia situada en el valle del Cibao.

Monumentos de la ciudad

Cuando el turista se encuentra en la “Ciudad Corazón”, podrá notar el impresionante monumento a los héroes de la Restauración.

Esta admirable obra que representa a los santiagueros, está ubicada en el Cerro del Castillo, un lugar escogido por los dominicanos durante la guerra restauradora que se produjo en el año 1863.

El monumento tiene muchos elementos para conocer los hechos de la Restauración, además de las diferentes plazas que tiene a su alrededor, entre ellas, las plazas periódico La Información, tradiciones santiagueras, Águilas Cibaeñas, los famosos coches, entre otros elementos que decoran el área.

Al subir al monumento se puede apreciar en el primer nivel su historia a través de los civilistas de la Guerra Restauradora; en los tres niveles restantes se observan elementos alusivos a la Restauración, al carnaval santiaguero, murales de diferentes pintores, y una vista panorámica de la ciudad de Santiago que se aprecia desde el quinto piso.

Su diseño se debe al arquitecto Henry Gazón Bona y fue inaugurado en el 1944 por Rafael Leónidas Trujillo Molina para conmemorar el centenario de la Independencia Nacional. En un principio llevó el nombre de “Monumento a la Paz de Trujillo”.

Cuando los turistas llegan a este destino pueden disfrutar de un recorrido en los famosos coches y apreciar el Gran Teatro, el Monumento y otros lugares de interés en la zona.

El Palacio Consistorial, el Centro de Recreo y la Casa de la Cultura, son tres estructuras ubicadas frente al parque central, que también tienen su historia al momento de visitarla.

El Palacio Consistorial fue fundado entre octubre de 1894 a noviembre de 1896 por el ingeniero Leuniso Luis Liberto Bogaert.
En este edificio se encuentra un museo con los diferentes trajes del carnaval santiaguero, cuyos coloridos atraen al visitante cuando llega a ese destino histórico, situado en la calle Benito Monción esquina Calle Del Sol, y esa edificación sirve de sede a la oficina regional del Ministerio de Cultura.

Al lado del Palacio Consistorial está el centro de Recreo, una estructura fundada el 16 de agosto de 1894. Este lugar fue el centro de la vida social de la clase alta. Su construcción fue realizada por el arquitecto Pedro de Castro y su inauguración fue en el año 1930.

Otro atractivo de Santiago es el Gran Teatro Cibao, construido en el 1992 y su diseño es una réplica del Teatro Nacional de Santo Domingo.

Estadio y el Gran Arena

Todo el que llega a la Ciudad Corazón visita el Estadio de las Águilas Cibaeñas y el Gran Arena, dos estructuras muy importantes para el deporte de la provincia. El Estadio de las Águilas fue inaugurado el 25 de octubre del 1958 y es el lugar donde se realizan los juegos de béisbol; el Gran Arena, que era conocido como el Palacio de los Deportes se utiliza para la práctica de basketball, y fue construido en el año 1979.

El Centro Cultural Eduardo León Jimenes, es otro lugar muy visitado por los foráneos. Fue inaugurado el 3 de octubre del 2003, y es un proyecto creado por la Fundación Eduardo León Jimenes para acoger las obras de arte que han sido premiadas desde 1964, con el primer Concurso de Arte.

Sus programas educativos, de animación sociocultural, investigativos, informativos y expositivos giran en torno a la dominicanidad dentro de su contexto caribeño.

En la actualidad tiene 40 colecciones sobre artes visuales, arqueología, etnografía, folklore dominicano, cultura popular dominicana, fotografía dominicana, bibliográfica, cartografía, documental y multimedia.

También son dignos de conocer en esta ciudad otros sitios de interés como la casa donde vivió y murió Matías Ramón Mella, uno de los padres de la patria; el busto de las Hermanas Mirabal, ubicado en las avenidas Las Carreras y Don Antonio Guzmán; el museo de la fortaleza San Luis y la Escuela de Bellas Artes, un lugar para desarrollar habilidades.

Catedral y parques

Otro de los atractivos expresados a través de las estructuras de este municipio cibaeño es la Catedral Santiago Apóstol, con una belleza en su estilo ecléctico que sigue el rito romano o latino.
En un principio inició como un templo parroquial que en el año 1862 fue destruido por un terremoto y entre 1868 a 1894 se reconstruye la nueva estructura que es consagrada en el año 1895.

Su nombre se debe al apóstol Santiago el Mayor, y su catedral es la iglesia madre de la arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, y su arzobispo metropolitano es monseñor Freddy Antonio de Jesús Breton Martínez.

Santiago posee varios parques recreativos que embellecen la ciudad, y una muestra de eso es el parque Duarte, construido en el año 1844, el cual posee una glorieta que fue la primera construcción de concreto en la ciudad.

También está el parque Colón que tiene como atractivo la representación de las tres naves utilizadas por Cristóbal Colon en su primer viaje al Nuevo Mundo. El parque Imbert es otro de los lugares frecuentados por los santiagueros para recrearse.

Ruinas 
Santiago de los Caballeros estuvo ubicado en San Francisco de Jacagua, fundado en el año 1595, hoy distrito municipal de la ciudad. Luego de su destrucción por un terremoto fue trasladado a su actual lugar.

Antidominicanos y haitianización

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LEONOR PORCELLA DE BREA

A nuestras laboriosas Fuerzas Armadas:

¿No fue suficiente que Haití  nos dominara por espacio de veintidós horrendos años? No olviden que lo más importante para cualquier nación es la libertad. ¡Dios! hay que comprender que poco a poco, la República de Haití volverá a invadirnos, aunque sea pasivamente. No podemos aceptarlo; dominicanos despierten, escriban, hablen por televisión, lo que es imposible es quedarnos de brazos cruzados, a cuenta de que ambas naciones en la actualidad se llevan bien. ¿Y qué es llevarse, bien? ¿En qué consiste? ¿Es dejarnos invadir a cuenta de amistad? ¡Qué inmensa equivocación! Nuestros vecinos y la República Dominicana, somos amigos, aunque completamente distintos, en personalidad. En una foto del Listín: ¡Haitianos agrupados pidiendo limosnas, obstruyen el tráfico! Dicen: en diversos artículos en distintas partes, muchos de los egresados sin documentos, tienen un pasado delictivo. De ser cierto. ¿Es eso lo que buscamos, que delincan también en nuestra amada patria?

¡Todo dominicano que ame su país tiene que actuar siempre en su defensa! Nuestras Fuerzas Armadas, no desearían una revuelta entre ambos países, tampoco ningún dominicano consciente, incluyéndome; sin embargo, no desearlo no significa no poder aceptarlo, existen realidades que se imponen en la vida de los seres humanos, porque cuando hay que actuar uno lo hace como una urgencia impostergable, y si es por la patria más, por ser obligatorio. Por todo lo expuesto: A las Fuerzas Armadas de la República Dominicana, que abran sus ojos a todo el largo de nuestra frontera: En el 2012 según encuesta migratoria, había 458,000 haitianos; en el 2016 había aproximadamente 1.3 millones; en la actualidad, es increíble que en nuestra amada patria haya prácticamente un millón de haitianos indocumentados, porque han repatriado muchos; a pesar de que muy pocas de nuestras autoridades los detengan. ¡Realidad poco vistas en naciones democráticas del mundo! ¿Nos juzgarán, como antipatrióticos, o  a quienes nada les importa? Dios conoce que la Patria es lo más importante para el dominicano, igualmente para padres, e hijos. Nuestra Patria está avanzando materialmente, aunque en lo moral no hemos logrado lo mismo. Sacudámonos, tenemos la gran obligación con nuestro país, cuidémoslo de advenedizos y de intrusos; considerando que nadie permite que ningún ser humano desconocido intervenga en nuestras vidas; estamos conscientes que esto es aún peor, porque conocemos a los vecinos históricamente, y por lo que pasamos; consecuentemente tenemos que ser responsables por nuestro país; no podemos desviarnos de la temática haitiana para no desvirtuar las obligaciones de todo dominicano, como es defender su patria. Nuestros obreros necesitan trabajar, pero los haitianos lo hacen por menos dinero, realidad problemática para nuestros laboriosos trabajadores. Sin embargo, la infancia paupérrima haitiana aprieta el alma; andan descalzos, con sus ropitas desgarradas igual que la nuestra; porque su tristeza los cuelgan, al dirigirse a alguien. ¡Es tristísimo lo que ocurre en Haití, lástima que no podemos ayudarlos! Es doloroso lo que escribo, no desearía que sucediera nunca; aunque no podemos permitir que la realidad nos enfrente azotándonos.

listindiario.com

Un acto de salvajismo

Horripilante. Así, a secas, ha sido el violento ataque a machetazos que un haitiano perpetró contra una joven de 14 años cuyo amor pretendía.

Los veinte machetazos que descargó sobre su cuerpo obligaron a la amputación de ambos brazos y severos daños en el resto de sus articulaciones, aparte del trauma psicológico que tal bestialidad entraña.

El haitiano quería tenerla de novia a la fuerza y ella lo rechazaba, de la misma manera que lo hizo su hermana, a la que el agresor también pretendía.

El barrio Nueva Esperanza de Los Quilombos, en Pedro Brand, donde ocurrió el suceso, y donde hay una nutrida presencia de inmigrantes haitianos ilegales, ha quedado conmovido, como todo el país, por tan brutal ataque.

Este episodio es uno de más, entre centenares, en los que haitianos ilegales han hecho galas de conductas salvajes frente a sus víctimas, sean o no dominicanos, utilizando machetes y cuchillos y escapando del brazo de la justicia porque carecen de documentación auténtica que los identifi que.

Por eso huyen y evaden exitosamente la persecución de la autoridad.

Porque no dejan rastros.

Por la frecuencia con que ocurren, y la impunidad que los acompaña, estos sucesos comienzan a proyectar la realidad de una colonia de inmigrantes extremadamente peligrosa y violenta.

Una colonia que ya ha protagonizado resistencia armada contra la autoridad (como fue el caso del barrio 27 de Febrero hace tres años), y entre cuyos miembros fi guran muchos que han sido vinculados a todo tipo de delitos.

Evaden las leyes de Migración, violan niñas y ancianas, degu¨ellan compatriotas o dominicanos, roban y asaltan, participan del contrabando de armas, drogas y otros productos y también de migrantes, actuando siempre con desfachatada prepotencia.

Componen una generación distinta a la que les antecedió, que la formaban mayormente trabajadores agrícolas o de la construcción con bajo o escaso comportamiento delictivo, en bajo perfi l y sometidos a un régimen de residencia temporal que ya no existe.

Amparados ahora en la fl ojedad de las leyes, las que irrespetan en muchos sentidos, o en el apoyo que concitan entre grupos extranjeros y locales que nunca protestan por sus desafueros salvajes ni sus crímenes, estos inmigrantes haitianos se sienten envalentonados para entrar, vivir y actuar a sus anchas, como si este fuera su propio país.

Ahí están las consecuencias. Ese es el alto costo que debemos pagar por la indiferencia y negligencia en el manejo del tema migratorio y las dobleces en la defensa de nuestra soberanía y dignidad.

http://listindiario.com/editorial/2017/05/25/467379/un-acto-de-salvajismo

Batalla de Las Carreras, 21 de abril de 1849

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En el año de 1848, cuando Francia reconoció la independencia dominicana mediante la firma de un Tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navegación, los haitianos, con Faustino Souluque a la cabeza, creían que los franceses al reconocer a los dominicanos tenían la intención de instalar una base naval en Samaná, lo que motivó otra invasión de la parte este de la isla por parte de los haitianos.

Atravesando la línea de las dos nacionalidades, el presidente Souluque invadió el territorio de la República el 5 de marzo de 1849, al mando de un ejército numeroso de 18,000 soldados bien armados, iniciando su avance para reconquistar la naciente nación dominicana. Ante este hecho el presidente dominicano Manuel Jiménez, quien comandaba sus tropas desde el cuartel general de Sabana Buey, en Baní, llamó a la movilización general.

Pero a pesar de la táctica de guerra de guerrillas y el hostigamiento en los caminos del sur, el valor y capacidad combativa de gladiadores como el general Antonio Duvergé Duval, la superioridad numérica, el equipamiento y la traición de oficiales dominicanos como Valentín Alcántara, que cobardemente hicieron pírrica resistencia a los haitianos, fomentando la insubordinación y la indisciplina, provocaron que fuéramos derrotados en los campos de Azua, y no obstante la resistencia en El Cajuil y las Matas de Farfán, el Corozo y Tábara Arriba, el 6 de abril de 1849, un Viernes Santo, Azua fue tomada por las tropas haitianas.

Ante el panorama descrito precedentemente, el presidente Manuel Jiménez, con sus generales desbordados por la indecisión e incapacidad de contener militarmente el avance de las huestes haitianas, emitió un decreto el 2 de abril de 1849, instruyendo al general Pedro Santana, quien se encontraba retirado en su hato en El Seibo para que se hiciera cargo del entonces desmoralizado ejército dominicano, quien al tomar el mando ordenó apresar al militar traidor Valentín Alcántara y lo envió a Santo Domingo a bordo de la fragata Cibao.

Una vez recuperada la autoridad y la moral perdidas, Santana designó a oficiales con reconocido don de mando en posiciones claves, como es el caso del general Antonio Duvergé, a quien encargó del puesto del Alto del Número, asistido del coronel Francisco Domínguez.

A la flotilla naval, que estaba al mando del almirante Cambiasso, con la fragata Cibao como buque insignia, además de las goletas General Santana, 27 de Febrero, y Constitución, se le ordenó cubrir la costa sur, desde Playa Grande a Palmar de Ocoa, con la misión de obligar al ejército haitiano a que abandonara el camino de la costa, y se viera precisado a desviarse por montañosas e inhóspitas rutas hasta el teatro de operaciones de El Número, forzándolos a que bajaran al río Ocoa. En efecto, la presencia de la flotilla naval en el litoral sur obligó a que el enemigo se desviara de la zona costera, retardándose y agotándose, enfilando directo a la emboscada que le tenían preparada los centuriones dominicanos Duvergé y Domínguez.

La estrategia de Santana fue exitosa, pues el ejército haitiano fue desgastado y derrotado por las tropas al mando del general Duvergé en El Número.

El 18 de abril el resto del ejército haitiano se dirigió al cantón de Las Carreras, y tan pronto el general Santana se enteró de la arribada de la tropa enemiga al punto acordado, se dirigió al teatro de operaciones a organizar el ataque en los llanos ribereños del río Ocoa, dividiendo las tropas dominicanas en cuatro regimientos. Se preparaba para una lucha desigual, pues debía enfrentar a 15,000 soldados haitianos, bien entrenados y equipados con caballería, gendarmería, lanceros, metrallas y cañones, contando apenas con 800 bravos soldados dominicanos.

Siendo aproximadamente las cuatro de la tarde del 21 de abril del año 1849, los haitianos empezaron a cañonear las posiciones dominicanas con una pieza de artillería emplazada en un cerro, apoyando con su fuego sistemático el avance de sus tropas de infantería y caballería que intentaban forzar el paso en el río Ocoa, produciéndose allí un cerrado tiroteo que no permitió al enemigo alcanzar la orilla opuesta, lo que fue aprovechado por el mando militar criollo para contraatacar, mediante un asalto de arma blanca y una carga de la caballería que comandaba el coronel Ferrer. El general Santana ordenó a su escolta atacar haciéndose cargo de esa operación.

Los haitianos abandonaron en precipitada fuga el campo de batalla, quedando los regimientos enemigos 2 y 30, devastados casi por completo.

En esta batalla los invasores perdieron a tres generales, además de que sufrieron grandes bajas entre sus oficiales. Frente a tal desastre, el remanente del ejército haitiano se retiró buscando refugio en las alturas, ya que la oscuridad de la noche impidió que los dominicanos explotaran el éxito. Después de esta importante derrota inicial infringida a los haitianos, el general Santana, previendo un contraataque que permitiera al enemigo, con una fuerza militar muy superior, penetrar con una potente embestida nuestras frágiles defensas, ideó otra estrategia ordenando al coronel Domínguez alejarse con cien hombres hacia la línea enemiga cruzando el río Ocoa, para luego al sonido del toque de retirada haitiana de cornetas y tambores, regresar, atacando por el flanco izquierdo enemigo de norte a sur, haciendo parecer que a las tropas nuestras les habían llegado refuerzos, sembrando el pánico y la duda en la retaguardia del ejército haitiano, precisamente en momentos en que, en otra zona del teatro de guerra, tropas haitianas penetraban nuestras defensas cruzando el río. Dichas columnas retrocedieron por orden superior siendo aniquiladas por nuestro ejército, al machete, cuando confundidas y llenas de pánico retrocedían en desbandada camino a sus posiciones anteriores de combate.

Con estas acciones, la moral y fortaleza combativa fue recuperada por nuestras tropas, ya empuñando la espada de Aquiles, tomando la ofensiva y atacando por las alas derecha, izquierda y el centro.

El 23 de abril el invasor emprendía la retirada por la costa al compás del bombardeo de nuestra artillería naval de 30 cañones, desde Playa Grande a Caracoles, las derrotadas tropas haitianas, no sin antes incendiar a su paso los poblados de Azua y San Juan de la Maguana.

Es así como después de haberse abonado las ubérrimas tierras dominicanas con sudor y sangre, el 6 de mayo de 1849 volvió a desplegarse en nuestros pueblos fronterizos del sur, nuestra Enseña Tricolor.

SANTANA COMO ESPADA LIBERTADORA

Con este triunfo el general Pedro Santana se había consagrado como nuestra espada libertadora más destacada, estratega vencedor de la Batalla de Las Carreras, y muro de contención de otro intento de invasión haitiana, pero manchó la estela de gloria que le adornaba, descendiendo al averno más oscuro y profundo, cuando en adición a su traidor proceder anexionista, desterró al Padre de la Patria Juan Pablo Duarte y a toda su familia, ordenando el fusilamiento de próceres como María Trinidad Sánchez, su hermano Andrés, Francisco del Rosario Sánchez, Antonio Duvergé, los hermanos Puello, José Contreras y Cayetano Germosén.

Al conmemorarse este año el 173 Aniversario de nuestra Independencia, levantemos a lo alto nuestro orgullo dominicanista con el gallardete de la dignidad y el honor, sustentado en el legado de nuestros patriotas, generando con nuestro diario desempeño (personal y profesional), buenos ejemplos – comenzando por el respeto a la Constitución y a las leyes-, que incentiven a la superación con el estudio y el trabajo honrado, reforzados por una eficiente educación integral, para que tengamos la Patria segura y progresista por la que Duarte y todos estos ilustres prohombres soñaron y lucharon.

Texto: diariodominicano.com

La explosiva invasión haitiana y pasividad dominicana

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Desde hace meses la ciudadanía observa con asombro, curiosidad y mucho temor de cómo las calles de nuestros pueblos se están inundando, en proporción alarmante, de una migración que llega del lado occidental de la isla, sin ninguna restricción.
Sin embargo, pese a la preocupación que esa presencia alarmante de nuestros vecinos occidentales genera en la ciudadanía, parecería que poco nos preocupara. Y tal cosa va tomando matices alarmantes en cuanto a la quiebra de nuestra identidad a la vuelta de pocos años.
Resulta curioso que la avalancha humana desde Haití ha ido en aumento sin controles inmigratorios rigurosos, como dan cuenta los medios de comunicación nacionales y fronterizos, después de los resultados de las elecciones de mayo del 2016. Pareciera que por órdenes superiores del Gobierno dominicano o temores a los organismos internacionales que viven monitoreando la conducta criolla en contra de los vecinos occidentales, que se instruyera para permitir la oleada haitiana de proporciones increíbles. Las autoridades dominicanas por incapacidad o por complicidad por los factores tradicionales que se suavizan adecuadamente para flexibilizar los controles inmigratorios a conveniencia de autoridades con poco sentido de la nacionalidad.
No hay dudas que existe un cuerpo militar especializado para controlar el flujo de la inmigración ilegal. Esa unidad, bajo la denominación de CESFRONT, cada año se le equipa con mejores equipos bélicos y técnicos. Ya hasta drones los muestran en los desfiles. CESFRONT exhibe su poder de fuego y de maniobras en los desfiles patrióticos de los 27 de Febrero. Tales desfiles es una rémora de los que la dictadura de Trujillo celebraba para mantener amedrentados a los haitianos y a los demás países de la región caribeña, por el poder de fuego y de hombres del ejército dominicano. No había elemento de comparación posible con lo poco que tenían los haitianos para exhibir por su acentuada pobreza. Ya no era la situación de 1822 cuando nos invadieron y nos ocuparon por 22 años. Antes, en 1804, su padre de la patria Dessalines en su invasión propició un horrendo degüello en Moca e incendió varias poblaciones dominicanas hasta llegar a la ciudad de Santo Domingo.
Pero ahora en el siglo XXI nuestro territorio se lo estamos cediendo graciosamente. Hay un éxodo de los dominicanos de poblaciones fronterizas donde escasean tierras para el cultivo y otras oportunidades de trabajo. Ya no es solo en el Este con un explosivo desarrollo turístico que los haitianos están asentados sólidamente en zonas como las de Verón. Este lugar de Bávaro sin estar cerca de su tierra han formado un enclave que se ha convertido en el Departamento #11 de Haití.
Y al mismo tiempo con el abandono de las zonas fronterizas son ocupadas por los haitianos que se adueñan de hasta los bohíos que han abandonando los dominicanos que se han marchado hacia otros lugares. Son muchas las escuelas en la frontera que las aulas se ven ocupadas por niños haitianos. Asisten a las clases donde los maestros son verdaderos héroes y casi siempre sin las nefastas influencias de un gremio magisterial politizado. Este con su ADP siempre busca la excusa para sacar a los maestros de las aulas y no impartir docencia. Así se logran los resultados negativos a la hora que se le hace una evaluación internacional a la escuela dominicana.
Las oportunidades de trabajo escasean en la frontera. Se han hecho grandes esfuerzos para atraer capitales hacia la frontera. Es innegable los esfuerzos de importantes empresarios dominicanos con la contribución del gobierno. Pero es una tarea gigantesca. Ahora se cambiará la situación con el próximo despegue de Bahía de las Águilas y las 15 mil habitaciones hoteleras que anuncia el gobierno que se construirán. Otro podría ser el panorama si tantas esperanzas broten con fuerzas a la realidad.
En Pedernales hay zonas haitianizadas donde los dominicanos se han marchado. También las fuentes de trabajo se han reducido dramáticamente con los problemas tanto de la fábrica de cemento como de las exportaciones de bauxita. Son trabas impuestas antojadizamente por burócratas de tercer nivel. Esto ha reducido las ofertas de empleo y los extranjeros presionan para hacerse cargo de los espacios y servicios como los del remodelado hospital Elio Fiallo.
Hay escasez de trabajo en la frontera. Esto es reconocido por los sectores oficiales y privados que se ven atados de mano ante la invasión pacífica e indetenible de los vecinos occidentales. Estos no quieren morir en su devastado territorio casi sin cubierta boscosa. Tan solo disponen del agua represada en la presa de Peligro, que regula las aguas del Artibonito. Es el río dominicano que es la arteria de la vida para Haití.

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La invasión de Dessalines, el 5 de marzo de 1805

Dessalines

Dessalines

Las tropas militares haitianas dirigidas por Dessalines, quien se hizo Emperador, fueron las que más daño produjo a la parte oriental de la isla en toda su historia. Saquearon y quemaron las poblaciones de Monte Plata, La Vega, Cotuí, San Francisco de Macorís, San José de las Matas y Montecristi.

En muchas de esta poblaciones las tropas haitianas se las ingeniaron para engañar, ordenándole acudir a las iglesias, con el falso pretexto de que esta era la manera de poder para garantizarles a todos la vida. Pero cuando parte de la población ya se encontraba en dichos templos, lo que hicieron fue decapitar a más de quinientas personas en aquellos lugares sagrados, entre ellos niños y mujeres indefensos, y al sacerdote fray Pedro Geraldino, quien fue ensartado por las bayonetas haitianas cuando intentó oponerse a la matanza.

Miles de habitantes murieron en estos hechos criminales perpetrados durante las dos primeras invasiones haitianas a la parte este de La Española.

En presencia de Dessalines, las tropas haitianas quemaron vivo al cura José Vásquez, porque el religioso consideró como satánicos lo que hacía el ejército haitiano.

En enero de 1805 los remanentes del ejército francés que
quedaban en la parte este de la isla comandados por el General francés Louis Marie Ferrand entran nuevamente en acción.

Ferrand decretó a sus tropas cazar niños de ambos sexos de raza negra hasta los 14 años de edad para ser vendidos como esclavos. Este hecho provoca la ira de Dessalines quien invade la parte este de la isla y luego de arrasar con algunos poblados como Azua y Moca, sitia la ciudad de Santo Domingo el 5 de marzo de 1805.

El ejército haitiano intentó acabar la resistencia francesa protegida por la muralla de la ciudad. Dessalines no desarrolló un plan para su invasión pues no trajo artillería.

Semanas más tarde, llega a las costas de la ciudad de Santo Domingo, una escuadra de barcos franceses comandada por el Almirante Missiesy. La flota cañonea las posiciones haitianas y parte rumbo al oeste. Dessalines interpreta que puede ser un ataque a su país y se retira rápidamente.

En su gobierno intentó restablecer la economía de las plantaciones mediante un sistema de trabajo forzado. Fue traicionado y asesinado en 1806 por sus colaboradores, Alexandre Pétion y Henri Christophe, quienes tras su muerte, se repartieron el poder de la nueva nación. Su cuerpo fue cortado furiosamente en pedazos por sus asesinos

Este golpe de Estado fue promovido por sectores acomodados, que aunque previamente le habían apoyado, se vieron afectados por la promulgación de una ley de reforma agraria con características revolucionarias

Texto: encaribe

facebook: historiadominicanaengrafica

LAVANDERAS DEL RÍO YAQUE

lavanderasrioyaquePostal que muestra Mujeres lavando Ropa en el Río Yaque del Norte en las cercanías de la Ciudad De Santiago de los Caballeros.
República Dominicana.
Imagen del año 1921
Fuente : Del Campe
Imágenes de Nuestra Historia

NOTA
El cerro que se observa es la margen sur del rio Yaque o La Otra Banda. Justo donde estan las lavanderas se contruyo en la decada de los 70 la Ave. de Circunvalacion y desde donde salia la famosa Barca que creo se puede observar al fondo. Esa es la Hoya (Joya) del rio.
Lorenzo Alberico Fernandez Espinal

Eduardo Antonio León Jimenes, creador de un imperio

E. León Jiménez

E. León Jiménez

Eduardo Antonio León Jimenes, tercer hijo de Antonio y María Natividad, nació en Guazumal, el 29 de diciembre de 1884. De todos los León Jimenes, fue quien reunió el mayor número de atributos, y éstos lo convirtieron prematuramente en un exitoso industrial tabaquero que llegó mucho más lejos de lo que su padre y sus hermanos jamás hubiesen imaginado. Parece que había en él, en dosis apreciables, inteligencia, conocimiento de su medio y de la gente, madurez, elevado sentido del deber moral, apertura hacia las relaciones humanas con personas de todos los estratos, y aptitud para la dirección empresarial. De no haber confluido en él tal acopio de rasgos excepcionales, difícilmente habría alcanzado la posición que llegó a ocupar en la sociedad santiaguense y nacional.

Eduardo León Jimenes —que es como su nombre quedó registrado en la historia de la industria tabaquera— aparece, en la remembranza de José Ulises Franco, como “un jovencito de sonrisa franca y de rostro agradable”. Creció en el medio rural que hemos descrito, de ahí su aprecio por la soledad del monte, sus destrezas de cazador y la siempre estimulante presencia de sus perros pointer, fieles compañeros en sus cacerías de palomas. Pero estaba destinado a trascender la ruralidad de origen a través de los negocios. Hombre disciplinado y puntual, se regía por un itinerario inquebrantable, levantándose temprano y con horas específicas para comer y dormir. Su humildad, su sentido de la honradez y su espíritu emprendedor se vieron enriquecidos por su gran fe en el ser humano y en el equipo que junto a él, hombro con hombro, levantaría la empresa que estaba a punto de nacer.

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Nace Casimiro de Moya, diseñador del Escudo dominicano

Casimiro de Moya, diseñador del Escudo dominicano

Casimiro de Moya, diseñador del Escudo dominicano

Un día como hoy, 19 de diciembre de 1849, nace Casimiro Nemesio de Moya y Pimentel,  política, historiador, geógrafo, legislador y escritor dominicano.

A él se debe el plano detallado de la ciudad de Santo Domingo 1900, publicado cinco años después; diseñó el Escudo de la República Dominicana, el cuál fue oficializado por el presidente Alejandro Nouel en el año 1913 y la creación de la tabla de distancias en kilómetros.

Casimiro de Moya vino al mundo en la ciudad de Santo Domingo, el 19 de diciembre de 1849, hijo de don Dionisio de Moya y Portes y de doña Mercedes Pimentel, él era primo de la primera dama Trina de Moya.

Fue Secretario de Estado de Relaciones Exteriores de 1878 a 1880, Ministro de Interior y Policía, Gobernador de La Vega, Ministro de Guerra y Marina, Ministro de Fomento y Comunicaciones, Ministro de Hacienda y Comercio y Vicepresidente de la República Dominicana del 1 de septiembre de 1882 al 1 de septiembre de 1884.

Alcanzó la Vicepresidente de la República  Dominicana en el primer gobierno de Ulises Heureaux (Lilis) desde el 1 septiembre 1882 al 1 septiembre de 1884.

Inició su carrera militar levantándose contra Ignacio María González, pero tuvo destacada participación posterior en sucesivos gobiernos.

En el gobierno de Monseñor Fernando Arturo Meriño (1880-1882),  de Moya fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores.

A finales de 1882, de Moya sintió la necesidad de seguir escalando en su accionar  político y decide prepararse para aspirar a la presidencia de la República en las elecciones de 1884. Este vio a Ulises Heureaux,  presidente en  la época, como uno de los hombres que le impulsaría a obtener dicha nominación, sin embargo, Lilis optó por no apoyar a de Moya y sí a Francisco Gregorio Billini,  quien derrotó en la contienda electoral a de Moya.

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ERICK ECKMAN,botánico sueco

erick-leonard-eckmanERICK ECKMAN, el botánico sueco que midió el Pico Duarte.

La historia de las investigaciones botánicas en la República Dominicana no podrá ser escrita sin incluir el nombre del botánico sueco Erick Leonard Eckman, cuyos restos mortales reposan en el cementerio municipal de Santiago.
Este investigador no solamente fue el primero que midió con exactitud el Pico Duarte, sino que siempre llevó la delantera entre los muchos investigadores de la flora y la fauna de la Isla Española, compartida en el Caribe por la República Dominicana y Haití.
Eckman fue uno de los primeros botánicos en recorrer las principales montañas de la República Dominicana, donde quedó especialmente maravillado por la gran variedad de helechos existentes, cuyas diferentes especies catalogó en un manuscrito que dejó antes de su muerte, ocurrida el 15 de enero de 1931, a causa del paludismo. Sigue leyendo