Inauguran este jueves 911 en Santiago

SANTIAGO.- El presidente de la República, Danilo Medina, encabezará este jueves el acto de inauguración del Sistema Nacional de Atención a Emergencia y Seguridad 9-1-1, en la zona Norte, con asiento en esta ciudad, con el cual la población espera que se reduzca el alto índice de inseguridad. (Seguir leyendo…)

Un acto de salvajismo

Horripilante. Así, a secas, ha sido el violento ataque a machetazos que un haitiano perpetró contra una joven de 14 años cuyo amor pretendía.

Los veinte machetazos que descargó sobre su cuerpo obligaron a la amputación de ambos brazos y severos daños en el resto de sus articulaciones, aparte del trauma psicológico que tal bestialidad entraña.

El haitiano quería tenerla de novia a la fuerza y ella lo rechazaba, de la misma manera que lo hizo su hermana, a la que el agresor también pretendía.

El barrio Nueva Esperanza de Los Quilombos, en Pedro Brand, donde ocurrió el suceso, y donde hay una nutrida presencia de inmigrantes haitianos ilegales, ha quedado conmovido, como todo el país, por tan brutal ataque.

Este episodio es uno de más, entre centenares, en los que haitianos ilegales han hecho galas de conductas salvajes frente a sus víctimas, sean o no dominicanos, utilizando machetes y cuchillos y escapando del brazo de la justicia porque carecen de documentación auténtica que los identifi que.

Por eso huyen y evaden exitosamente la persecución de la autoridad.

Porque no dejan rastros.

Por la frecuencia con que ocurren, y la impunidad que los acompaña, estos sucesos comienzan a proyectar la realidad de una colonia de inmigrantes extremadamente peligrosa y violenta.

Una colonia que ya ha protagonizado resistencia armada contra la autoridad (como fue el caso del barrio 27 de Febrero hace tres años), y entre cuyos miembros fi guran muchos que han sido vinculados a todo tipo de delitos.

Evaden las leyes de Migración, violan niñas y ancianas, degu¨ellan compatriotas o dominicanos, roban y asaltan, participan del contrabando de armas, drogas y otros productos y también de migrantes, actuando siempre con desfachatada prepotencia.

Componen una generación distinta a la que les antecedió, que la formaban mayormente trabajadores agrícolas o de la construcción con bajo o escaso comportamiento delictivo, en bajo perfi l y sometidos a un régimen de residencia temporal que ya no existe.

Amparados ahora en la fl ojedad de las leyes, las que irrespetan en muchos sentidos, o en el apoyo que concitan entre grupos extranjeros y locales que nunca protestan por sus desafueros salvajes ni sus crímenes, estos inmigrantes haitianos se sienten envalentonados para entrar, vivir y actuar a sus anchas, como si este fuera su propio país.

Ahí están las consecuencias. Ese es el alto costo que debemos pagar por la indiferencia y negligencia en el manejo del tema migratorio y las dobleces en la defensa de nuestra soberanía y dignidad.

http://listindiario.com/editorial/2017/05/25/467379/un-acto-de-salvajismo

Estructuras históricas de Santiago en completo abandono

CasasantiagoSANTIAGO.- Las infraestructuras de valor histórico en Santiago, a medida que pasa el tiempo tienen menos valor, carecen de personas que velen por su preservación, la mayoría de ellas han sido destruidas por falta de supervisión de algún organismo que puedan impedir el deterioro de las mismas.

No obstante, en la mayoría de los casos, se justifican en que están abandonadas para proceder con su demolición y levantar proyectos de parqueos o edificaciones modernas.

Las calles 16 de Agosto, San Luis, Beller, el Sol, Restauración entre otras, han sido escenario de las demoliciones de estos monumentos históricos de la ciudad, para construir parqueos públicos y privados.

Los propietarios de dichas estructuras, desearían poder remozar estas edificaciones, pero son tantos los procedimientos para someterse a un diseño de Monumentos cultural, que prefieren dejarlas en el abandono.

Mientras que la intención de las autoridades de preservar estas viviendas no funciona porque también la política gubernamental es ambigua.

Las autoridades les piden a los propietarios de estas casas históricas que las reparen en un diseño que preserve su arquitectura, pero no aportan ni un centavo.

En el centro histórico de Santiago, es donde se puede presenciar muchos de estos monumentos históricos en completo abandono, con lo que poco a poco se va perdiendo la historia colonial de la ciudad corazón.

Por Patricia Peña Espinal

diariode3.com

Batalla de Las Carreras, 21 de abril de 1849

batalla19marzo

En el año de 1848, cuando Francia reconoció la independencia dominicana mediante la firma de un Tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navegación, los haitianos, con Faustino Souluque a la cabeza, creían que los franceses al reconocer a los dominicanos tenían la intención de instalar una base naval en Samaná, lo que motivó otra invasión de la parte este de la isla por parte de los haitianos.

Atravesando la línea de las dos nacionalidades, el presidente Souluque invadió el territorio de la República el 5 de marzo de 1849, al mando de un ejército numeroso de 18,000 soldados bien armados, iniciando su avance para reconquistar la naciente nación dominicana. Ante este hecho el presidente dominicano Manuel Jiménez, quien comandaba sus tropas desde el cuartel general de Sabana Buey, en Baní, llamó a la movilización general.

Pero a pesar de la táctica de guerra de guerrillas y el hostigamiento en los caminos del sur, el valor y capacidad combativa de gladiadores como el general Antonio Duvergé Duval, la superioridad numérica, el equipamiento y la traición de oficiales dominicanos como Valentín Alcántara, que cobardemente hicieron pírrica resistencia a los haitianos, fomentando la insubordinación y la indisciplina, provocaron que fuéramos derrotados en los campos de Azua, y no obstante la resistencia en El Cajuil y las Matas de Farfán, el Corozo y Tábara Arriba, el 6 de abril de 1849, un Viernes Santo, Azua fue tomada por las tropas haitianas.

Ante el panorama descrito precedentemente, el presidente Manuel Jiménez, con sus generales desbordados por la indecisión e incapacidad de contener militarmente el avance de las huestes haitianas, emitió un decreto el 2 de abril de 1849, instruyendo al general Pedro Santana, quien se encontraba retirado en su hato en El Seibo para que se hiciera cargo del entonces desmoralizado ejército dominicano, quien al tomar el mando ordenó apresar al militar traidor Valentín Alcántara y lo envió a Santo Domingo a bordo de la fragata Cibao.

Una vez recuperada la autoridad y la moral perdidas, Santana designó a oficiales con reconocido don de mando en posiciones claves, como es el caso del general Antonio Duvergé, a quien encargó del puesto del Alto del Número, asistido del coronel Francisco Domínguez.

A la flotilla naval, que estaba al mando del almirante Cambiasso, con la fragata Cibao como buque insignia, además de las goletas General Santana, 27 de Febrero, y Constitución, se le ordenó cubrir la costa sur, desde Playa Grande a Palmar de Ocoa, con la misión de obligar al ejército haitiano a que abandonara el camino de la costa, y se viera precisado a desviarse por montañosas e inhóspitas rutas hasta el teatro de operaciones de El Número, forzándolos a que bajaran al río Ocoa. En efecto, la presencia de la flotilla naval en el litoral sur obligó a que el enemigo se desviara de la zona costera, retardándose y agotándose, enfilando directo a la emboscada que le tenían preparada los centuriones dominicanos Duvergé y Domínguez.

La estrategia de Santana fue exitosa, pues el ejército haitiano fue desgastado y derrotado por las tropas al mando del general Duvergé en El Número.

El 18 de abril el resto del ejército haitiano se dirigió al cantón de Las Carreras, y tan pronto el general Santana se enteró de la arribada de la tropa enemiga al punto acordado, se dirigió al teatro de operaciones a organizar el ataque en los llanos ribereños del río Ocoa, dividiendo las tropas dominicanas en cuatro regimientos. Se preparaba para una lucha desigual, pues debía enfrentar a 15,000 soldados haitianos, bien entrenados y equipados con caballería, gendarmería, lanceros, metrallas y cañones, contando apenas con 800 bravos soldados dominicanos.

Siendo aproximadamente las cuatro de la tarde del 21 de abril del año 1849, los haitianos empezaron a cañonear las posiciones dominicanas con una pieza de artillería emplazada en un cerro, apoyando con su fuego sistemático el avance de sus tropas de infantería y caballería que intentaban forzar el paso en el río Ocoa, produciéndose allí un cerrado tiroteo que no permitió al enemigo alcanzar la orilla opuesta, lo que fue aprovechado por el mando militar criollo para contraatacar, mediante un asalto de arma blanca y una carga de la caballería que comandaba el coronel Ferrer. El general Santana ordenó a su escolta atacar haciéndose cargo de esa operación.

Los haitianos abandonaron en precipitada fuga el campo de batalla, quedando los regimientos enemigos 2 y 30, devastados casi por completo.

En esta batalla los invasores perdieron a tres generales, además de que sufrieron grandes bajas entre sus oficiales. Frente a tal desastre, el remanente del ejército haitiano se retiró buscando refugio en las alturas, ya que la oscuridad de la noche impidió que los dominicanos explotaran el éxito. Después de esta importante derrota inicial infringida a los haitianos, el general Santana, previendo un contraataque que permitiera al enemigo, con una fuerza militar muy superior, penetrar con una potente embestida nuestras frágiles defensas, ideó otra estrategia ordenando al coronel Domínguez alejarse con cien hombres hacia la línea enemiga cruzando el río Ocoa, para luego al sonido del toque de retirada haitiana de cornetas y tambores, regresar, atacando por el flanco izquierdo enemigo de norte a sur, haciendo parecer que a las tropas nuestras les habían llegado refuerzos, sembrando el pánico y la duda en la retaguardia del ejército haitiano, precisamente en momentos en que, en otra zona del teatro de guerra, tropas haitianas penetraban nuestras defensas cruzando el río. Dichas columnas retrocedieron por orden superior siendo aniquiladas por nuestro ejército, al machete, cuando confundidas y llenas de pánico retrocedían en desbandada camino a sus posiciones anteriores de combate.

Con estas acciones, la moral y fortaleza combativa fue recuperada por nuestras tropas, ya empuñando la espada de Aquiles, tomando la ofensiva y atacando por las alas derecha, izquierda y el centro.

El 23 de abril el invasor emprendía la retirada por la costa al compás del bombardeo de nuestra artillería naval de 30 cañones, desde Playa Grande a Caracoles, las derrotadas tropas haitianas, no sin antes incendiar a su paso los poblados de Azua y San Juan de la Maguana.

Es así como después de haberse abonado las ubérrimas tierras dominicanas con sudor y sangre, el 6 de mayo de 1849 volvió a desplegarse en nuestros pueblos fronterizos del sur, nuestra Enseña Tricolor.

SANTANA COMO ESPADA LIBERTADORA

Con este triunfo el general Pedro Santana se había consagrado como nuestra espada libertadora más destacada, estratega vencedor de la Batalla de Las Carreras, y muro de contención de otro intento de invasión haitiana, pero manchó la estela de gloria que le adornaba, descendiendo al averno más oscuro y profundo, cuando en adición a su traidor proceder anexionista, desterró al Padre de la Patria Juan Pablo Duarte y a toda su familia, ordenando el fusilamiento de próceres como María Trinidad Sánchez, su hermano Andrés, Francisco del Rosario Sánchez, Antonio Duvergé, los hermanos Puello, José Contreras y Cayetano Germosén.

Al conmemorarse este año el 173 Aniversario de nuestra Independencia, levantemos a lo alto nuestro orgullo dominicanista con el gallardete de la dignidad y el honor, sustentado en el legado de nuestros patriotas, generando con nuestro diario desempeño (personal y profesional), buenos ejemplos – comenzando por el respeto a la Constitución y a las leyes-, que incentiven a la superación con el estudio y el trabajo honrado, reforzados por una eficiente educación integral, para que tengamos la Patria segura y progresista por la que Duarte y todos estos ilustres prohombres soñaron y lucharon.

Texto: diariodominicano.com

Jose Manuel Glas

Jose Manuel Glas.jpgFue un singular personaje del siglo XIX.

Comerciante, diplomático, político y filántropo, José Manuel Glas es una de las figuras más atrayentes del Santiago de la segunda mitad del siglo XIX.

Nació el 9 de abril de 1834 en la villa de Cotuí, siendo hijo de José Glas Adames, un sacerdote que luego ahorcaría los hábitos y de la mulata María Lucas, apodada Mariquita.

A pesar de que llevaba el apellido de su padre, Glas siempre se presentó como hijo natural. Creció en San Francisco de Macorís, donde fue bautizado por un haitiano, jefe de escuadrón en esa ciudad, de apellido Ambot y la señora María Luisa Alejandrino.

El general Gregorio Luperón resaltaba de él su carácter afable, su fisonomía risueña, su mirada seductora, la fineza de su trato y su introspección. El norteamericano Randolph Keim lo recordaba como un hombre de pequeña anatomía y formal en exceso. Sus gustos aristocráticos llegaron al extremo de marcar sus trajes, camisas, medias, pañuelos y otras prendas de vestir con una letra “G”, identificatoria de su apellido.

En 1861, decidió abandonar San Francisco de Macorís y mudarse a Santiago, que era una ciudad con mayores expectativas de progreso; como recordaba Luperón, “sus cálculos eran más poderosos que su razón”. Glas compró un solar en la acera sur de la calle de la Cuesta Blanca (hoy Duarte), entre el callejón del ex-Convento (hoy General Cabrera) y la calle Del Sol. Allí levantó unos almacenes, que el incendio del 6 de septiembre de 1863, en la guerra de la Restauración, destruyó. Después del incendio, Glas fue uno de los primeros en restablecer su comercio. Sobre las ruinas de sus almacenes construyó un nuevo inmueble de dos plantas que respondía a tres propósitos: un lugar para la venta de mercancías, un almacén y una vivienda.

Glas se había integrado tempranamente al movimiento restaurador. Aunque se contó entre los que salió a recibir a los primeros soldados de los batallones de la corona española en Palmar, el 22 de abril de 1861 y que ya en la ciudad se esmeró en obsequiarlos, luego decidió apoyar a los dominicanos. Estuvo implicado en el movimiento del 24 de febrero de 1863 en contra de la Anexión y ese mismo año fue “comunicado” masón junto a varias personalidades por el delegado de la Gran Logia Nacional, Antonio Delfín Madrigal hijo. También formó parte de la Comisión de Hacienda del Gobierno Provisional Restaurador.

En 1867 fue regidor del Ayuntamiento y en 1869 era Venerable Maestro de la logia de masones Nuevo Mundo No.5. El 10 de junio de 1870, Glas casó con Gumercinda Malagón, hija de Ambrosio Malagón y Saturnina Pérez, viuda de Victoriano Pérez y con quien había procreado una hija, Clementina. Para Glas, fue de su eterna consideración y afecto, al punto que la envió a estudiar a Alemania, empeñado en darle una buena educación. En poco tiempo, la casa comercial de Glas llegó a ser la más grande de Santiago y una de las más fuertes del Cibao. Tenía las cosas más indispensables y sus clientes venían de todas partes. Sus capitales y su nombre aumentaron. Su esposa sería testigo del crecimiento de su fortuna como exportador de tabaco y campeche, destilador de alcoholes, prestamista, contratista de obras públicas y propietario de numerosos inmuebles en el Cibao.

En 1874, ocupando el Ministerio de Hacienda, fue comisionado por el gobierno de Ignacio María González para negociar un empréstito de tres millones de pesos en Europa. En 1875 fue miembro de la Junta de Fábrica de la Iglesia Mayor, instalada el 1 de abril de 1875 y empresario de la reconstrucción de la casa de gobierno en Santiago. Ese mismo año salió nuevamente con destino a Europa, esta vez específicamente a París, en representación del gobierno de González, para celebrar un contrato con el señor Mardochée Lambert, negociante armador de esa ciudad, para la explotación de los guanos, guanitos y fosfato de cal de la isla de Alta-Vela.

Talento y fortuna no le faltaban, como apuntaba Luperón. En 1874, después de su renuncia como Ministro de Hacienda, obtuvo del Poder Ejecutivo dos concesiones, una para acometer la empresa de canalizar el río Yaque, desde Santiago hasta la desembocadura del río en [Montecristi]] y otra para la apertura de un camino de Santiago a Puerto Plata. En 1876 en su finca en Punta de Mangle, Samaná, comenzó a fomentar cacao y en Estero Balsa, la compra de campeche, mientras que en 1877, estableció una finca de 1,200 tareas en Cabeza de Toro, en la banda sur de la península de Samaná, a la que bautizó con el nombre de Gumercinda y en la que sembró caña de azúcar yerba de guinea.

En 1881, decidió invertir dinero ganado en sus actividades comerciales en el financiamiento de una obra de infraestructura de importancia para la ciudad: un puente sobre el arroyo de Nibaje. Ya antes había prestado su concurso económico para la construcción y arrendamiento del mercado de Santo Domingo en 1878 y el de Santiago en 1879. Incondicional del presidente Ulises Heureaux, en 1882, le adjudicó la construcción de la torre del reloj en la Fortaleza San Luis y del Palacio de Gobernación en 1884.

En 1888 presidió la Junta de Fábrica creada por Monseñor Fernando Arturo de Meriño para la continuación de los trabajos de la Iglesia Mayor, paralizados en 1884 y reiniciados entonces. En 1889, integró el Comité Propagador del proyecto del Ferrocarril Central Dominicano y fue uno de los expositores dominicanos en la Exposición Universal de París, contándose entre los primeros representantes de nuestro país en una exposición en el extranjero. En 1890, fue junto a su yerno Enrique Pou, cofundador de la sociedad “Amigos del Adelanto”, creada por el Pbro. Angel Rusterucci, párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Altagracia, para impulsar la construcción del parque Colón. En 1891 se unió a Manuel de Jesús Galván y al munícipe mocano Carlos María de Rojas en la “Carlos M. de Rojas y Ca.” para fundar la “Compañía del ferrocarril mediterráneo del Cibao”, en el interés de establecer un ferrocaril que comunicara las provincias de Santiago, La Vega y Espaillat, con una vía lateral hasta San Francisco de Macorís.

En ese mismo año decidió donar gustosamente al hospital “San Rafael”, recién fundado por la sociedad “La Caridad” el usufructo, por tiempo indefinido, de la barca que había mandado construir para el cruce del río Yaque en el paso de Los Borbones. En 1892, fue miembro de la subcomisión regional creada con motivo de la celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América.

Glas ya se encontraba enfermo de tuberculosis en octubre de 1891. Sintiendo con seguridad que perdía sus fuerzas, en ese mismo mes puso en venta varias de sus propiedades, entre ellas siete estancias abandonadas en Samaná. A propósito de su quebranto, hizo construir en San José de las Matas una casa en madera de caoba y otras especies preciosas, en la que buscó recuperar su salud, entre aquellas serranías de clima seco pero fresco. Después de una estadía de más de tres meses, entre octubre de 1891 y febrero de 1892, en junio de ese año viajó a Hamburgo, Alemania, en compañía de su esposa, la señora Claudina Moya y el Dr. Pedro Pablo Dobal En Berlín se entrevistó con el famoso Dr. Robert Koch, descubridor del bacilo de la tuberculosis. En agradecimiento a sus servicios, Glas obsequió al Dr. Dobal un bastón de marfil.

En 1893, temiendo cercana tal vez la muerte, puso en venta una estancia en Monte Abajo, Moca. El 24 de noviembre de ese año, se instaló a instancias suyas una Sociedad Agrícola Comercial, para “propender al adelanto y progreso de la agricultura”, siendo electo como su presidente. El 16 de agosto de 1894, los jóvenes que habían fundado el Centro de Recreo lo habían declarado Miembro Honorario de esa sociedad. Pero ya todo estaba perdido. Tendría una contextura cadavérica. Consumido, el 23 de noviembre de 1894 hizo llamar a Sebastián Pichardo para dictar su testamento.

La muerte le sorprendió en 1895, el 9 de enero. Tenía entonces sesenta años de edad. Al momento de dictar su testamento, el mausoleo que Glas había encargado a Italia para recibir sus restos y los de todos los miembros de su familia, no había llegado al país. Había sido encargado al escultor Oreste Bardi a un costo de quince mil francos. Este imponente panteón en el Cementerio Municipal de la 30 de Marzo – cuyo toque humano se lo confiere la estatua yacente de Glas, tallada en Niza, Francia, en el taller de Jules Feberv, para quien posó acostado con una mortaja – es una obra ecléctica, pues en él se combinan lo clásico, lo románico, lo gótico y el art nouveau.

Texto: enciclopedia dominicana

Los haitianos y el caballo de Troya

haitianos

Tal como ocurrió miles de años, cuando los griegos fabricaron un caballo como regalo a los troyanos, los cuales nunca imaginaron que dentro estarían las tropas que los subyugarían, al derrotarlos y vengar el rapto de Helena por Paris, sucede en la actualidad otro tanto, con la invasión pacífica y planificada realizada por los hijos de Toussaint Louverture. La isla había sido única e indivisible desde el año 1697 hasta el año 1844. El patriota haitiano Toussaint Louverture, había votado una Constitución en la cual se consignaba que: “la Isla Hispaniola era única e indivisible”, afirmación que ha sido mantenida por las constituciones haitianas posteriores.
Nuestro historiador Daniel Balcácer, director de Efemérides Patrias, el mes pasado señaló que el Gobierno Dominicano debía prestar mayor atención a las ciudades establecidas en las provincias fronterizas, las cuales languidecen en razón del éxodo acelerado de sus habitantes y la suplantación de los mismos por nacionales haitianos.
Podemos afirmar, que la frontera dominicana solo existió durante el régimen de Trujillo. En aquella funesta “Era” cuando a un guardia los destinaban a la frontera, era porque había caído en desgracia o por culpar algún delito. Sin embargo, ahora, los guardias se desviven para que los pongan de puestos a lo largo de la extensa frontera, ya que el menguado sueldo que reciben es reforzado por el permitir que los ilegales crucen la misma, por una suma determinada de dinero. Por eso, en la actualidad la frontera es una quimera, donde solo los altos mandos, de vez en cuando, efectúan una de esas farsas con un nombre exótico “operación para salvaguardar la frontera”, agregándole para mayor énfasis “de los ilegales haitianos”.
Una vez señalamos que el presidente Leonel Fernández, en lugar de erigirles la Universidad en La Limonade, que originalmente se le iba a designar con el nombre del profesor Juan Bosch, sin embargo los haitianos lo cambiaron por el de Henry Christophe, que sepamos nunca ejerció el magisterio, pero sí se constituyó en Emperador, con una corte ridícula, que se suponía era para enfrentar las huestes militares francesas. Si ese dinero no se hubiese despilfarrado en una universidad, la cual tiene un ínfimo número de estudiantes y se hubiese invertido en uno, o dos hospitales de maternidad, de la vertiente haitiana, hoy no tendríamos la enorme cantidad de mujeres haitianas que vienen únicamente a parir en nuestro territorio, con las consecuencias legales que de esta acción se deriva, las cuales constituyen una mayoría de dos a una con respecto a las parturientas dominicanas.
Haití pertenece al CARICOM (Comunidad del Caribe y Mercado Común) organización que constantemente vitupera nuestro país tildándolo de xenófobo y racista; sin embargo, todos los miembros de esa organización caribeña rechazan tajantemente cuando los haitianos tratan de evadir su pobreza y se aventuran en frágiles embarcaciones para llegar a las islas Bahamas, Bermudas y la costa de la Florida. La semana pasada el Gobierno de Guyana negó dar refugio a 154 haitianos alegando que por el hecho de provenir de un país miembro del Caricom serían considerados como visitantes y no como refugiados. Este país Departamento de Francia, con una extensión territorial de 214,970 km2 y solo alrededor de 250,000 habitantes, sería el hábitat ideal para ellos, ya que hablan el mismo creole, está casi desahitado y hasta tienen el mismo color de la piel. Entonces ¿Por qué Francia, que conjuntamente con los Estados Unidos de América, Canadá y Venezuela, apuestan por la “unificación de la isla”, no destinan ese territorio para albergar miles de haitianos?
Brasil, Costa Rica, Ecuador, Venezuela, México y varios países de Centro América, se niegan a permitir la presencia de haitianos en sus territorios, pero cuando en contados casos cuando nosotros deportamos ilegales, nos caen para apabullarnos la O.E.A., Americas Watch y otras organizaciones que comulgan con la idea de la fusión. Que lo tengan presente: ¡Jamás lo permitiremos!
Es más fácil abogar porque sea nuestro país, casi tan pobre como ellos, que los albergue en nuestro territorio, depredando nuestros bosques para la elaboración de carbón vegetal, quitándoles plazas de trabajo en los hoteles turísticos del Este, acaparando el mercado informal de frutas en las ciudades y con ínfulas también de invadir el negocio del “motoconcho”.

Si algún día se suscita una conflagración cuando ya los dominicanos estemos hartos de tantos “pities”, habría que culpar los gobiernos del PLD, que han permitido esta “invasión pacífica” y de los guardias que debieran proteger la frontera y no comercializar con la misma.

hoy.com.do/los-haitianos-y-el-caballo-de-troya

¿A qué carajo va el Presidente?

batalla30marzosantiago¿A qué carajo va el Presidente de la Republica a Santiago, los días 30 de marzo de cada año a realizar un desfile militar y a honrar, supuestamente, a los héroes y mártires de la batalla celebrada en 1844? Lo acompaña una nutrida representación de altos funcionarios, legisladores, militares de dorados entorchados, pero el país está lleno de haitianos, de los mismos a quienes hubimos de combatir cuando se retiraban ahítos de sangre, asesinatos y robos. Volvieron una y otra vez, a hostigarnos, a intentar destruir nuestra soberanía.
Mi buena madre me decía siempre, me predicaba constantemente entre otras cosas, que nunca cayera en el ridículo, que, si tenía la poca fortuna de una caída calamitosa, de las que mueven a risas, me levantara, me sacudiera los fondillos y dijera, “no fue nada”, aunque me doliera.
Aquí hay que llamar la atención a sucedidos y acontecimientos hoy, hace tiempo que perdimos el norte, parece que na e na, que to ta bien, especialmente ahora que Puerto Plata y sus cruces son anegados por aguaceros que no paran y el Gobierno tarda, o no hace nada, para reparar caminos, puentes, carreteras.
Mientras, el Presidente de la República anda con su funda inagotable de Rey Mago repartiendo millones de una cuenta que no se agota, en sus muy bien organizadas “visitas sorpresa”, pero los estudiantes de la tanda extendida son amenazados con la suspensión del almuerzo.
Es bueno preguntar, a la espera de que la respuesta no se limite a lo que dice la Constitución sino a su cumplimiento, ¿cuál es el papel de las Fuerzas Armadas? La Constitución de la República dice que la misión y carácter de los institutos armados es defender la independencia y soberanía de la nación, la integridad de sus espacios geográficos, intervenir cuando lo disponga el Presidente de la república en programas de desarrollo social y económico mitigar situaciones de desastres y calamidad pública, concurrir en auxilio de la Policía para mantener o restablece el orden.
La responsabilidad es pues, toda, del Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, quien tiene la primera obligación en lo que se refiere a la guarda y defensa de la soberanía a través de subalternos militares y policías que, en demasiados casos, traicionan la confianza que se deposita en ellos y ceden ante un simple plato de lentejas. Eso lo saben todos los Presidentes de la República, no es nada nuevo, no le quiero cargar el dado al Presidente Medina.
Pero él sí tiene en sus manos terminar con esa práctica ridícula, falsa y dispendiosa de conmemorar las grandes batallas de la Independencia mientras el país está lleno de haitianos ilegales que se burlan hasta de la Bandera Nacional.
Presidente ¡manos a la obra!

Publicado el: 1 abril, 2017

Por: Bonaparte Gautreaux Piñeyro

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Somos flojos ante la depredación

haitianosarboles

Hace unos días, una turba de unos 60 haitianos armados de machetes, palos y piedras amenazó con quemar vivos a dos inspectores del Ministerio de Medio Ambiente que habían arrestado a uno de ellos mientras talaba árboles en la Sierra de Bahoruco. Este incidente es parte de la constante depredación de bosques por parte de haitianos que cruzan la frontera para hacer carbón y para trasegar con caoba que talan de este lado y venden en su país. Hace poco también, encapuchados de la misma nacionalidad asaltaron un puesto militar dominicano y robaron un fusil M-16. Indocumentados del vecino país ya tienen una presencia alarmante en pueblos fronterizos.
Da la impresión de que las autoridades son muy débiles o permisivas con los haitianos que cometen estos desmanes en nuestro territorio. Parecería que son más enérgicas cuando son dominicanos los que cometen las agresiones contra el medio ambiente. La situación no es congruente con las políticas del Gobierno para fomentar el desarrollo agroforestal y preservar nuestras fuentes de agua. La tala de nuestros árboles, el trasiego de madera preciosa y carbón hacia Haití continúan como si tal cosa. Estamos siendo demasiado débil al no enfrentar este problema con la energía que merece. Hay que fortalecer la gestión del Ministerio de Medio Ambiente por la preservación de nuestras especies maderables y fuentes de agua.

hoy.com.do

Publicado el: 4 abril, 2017

Por: Hoy

LA BATALLA DEL 30 DE MARZO , UNA VICTORIA QUE CONJURO LA AMENAZA HAITIANA./ 1844

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Santo Domingo.-La Batalla del 30 de marzo fue la más importante de la guerra Independencia Dominicana en 1844.
Fue la segunda cruzada entre dominicanos y haitianos y se desarrolló en la ciudad de Santiago. El enfrentamiento duró dos horas.
A juicio del historiador y militar José Miguel Soto Jiménez, esta fue una de las batallas más importante realizadas en el país.
“En la educación formal se ha enseñado que la Independencia es el trabucazo de Mella, desconociendo la gente que esto fue un proceso que duró más de 13 años de guerra”, explicó Soto Jiménez.
Sin embargo, destacó, la del 30 de marzo es una de las dos batallas cruciales de las primera campaña de la Guerra de la Independencia, “estamos hablando de los meses marzo, abril, mayo, junio y julio del 1844”.
Soto Jiménez calcula que esta fue la acción más significativa dentro de la primera campaña, pues contribuyó a conjurar la amenaza haitiana por el lado Norte, cuyo objetivo era Santiago, y por el Sur era Azua.
“Esa batalla conjuró la amenaza y representó la victoria dominicana, frustrando el dispositivo estratégico haitiano de 30 mil hombre que nos invadieron en esa primera campaña a partir del diez de marzo del 1844. Las dos batalla principales fueron: la de Azua el 19 marzo y la de Santiago30 de marzo del 1844”.
Ambas batallas con dos teatro de guerra diferentes; una para conjugar la columna de 10 mil hombres dirigida por el Jean Louis Pierrot, que venía por el lado Norte y la otra de 20 mil hombres que venían por el lado Sur comandada por el presidente haitiano, esta fue una batalla fundamental para el país.
Héroes del 30 de marzo
José María Imbert, Ramón Matías Mella, Ciprián Mallol, Juan Luis y Ramón Franco Bidó
Los Trinitarios
Los trinitarios juagaron un papel fundamentales en la creación, ejecución en la revolución independentista del 1844 que inició en enero con el Manifiesto del 16 de enero.
Ellos fueron un movimiento clandestino revolucionarios. Matías Ramón Mella fue el encargado de colectar los hombres que iban alimentar la defensa de Santiago.
“Mella fue un trinitario fundamental y con él todos los hombre que lucharon”, resaltó Soto Jiménez
¿Se tiñó de rojo el río Yaque del Norte?
El historiador constata que el pueblo dominicano por cultura es amante de la poesía, ya que la creencia de que el río se tiñó de rojo es una hipérbole, lo cierto es que esta batalla 30 de marzo fue sangrienta, pero no se derramó tanta sangre como para teñir de rojo las aguas del entonces caudaloso afluente.
Fuente : Tomado de Periódico El Día.
Artículo de la autoría de Katherine Reyes / katherinereyes063@gmail.com
Imágenes de Nuestra Historia

La explosiva invasión haitiana y pasividad dominicana

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Desde hace meses la ciudadanía observa con asombro, curiosidad y mucho temor de cómo las calles de nuestros pueblos se están inundando, en proporción alarmante, de una migración que llega del lado occidental de la isla, sin ninguna restricción.
Sin embargo, pese a la preocupación que esa presencia alarmante de nuestros vecinos occidentales genera en la ciudadanía, parecería que poco nos preocupara. Y tal cosa va tomando matices alarmantes en cuanto a la quiebra de nuestra identidad a la vuelta de pocos años.
Resulta curioso que la avalancha humana desde Haití ha ido en aumento sin controles inmigratorios rigurosos, como dan cuenta los medios de comunicación nacionales y fronterizos, después de los resultados de las elecciones de mayo del 2016. Pareciera que por órdenes superiores del Gobierno dominicano o temores a los organismos internacionales que viven monitoreando la conducta criolla en contra de los vecinos occidentales, que se instruyera para permitir la oleada haitiana de proporciones increíbles. Las autoridades dominicanas por incapacidad o por complicidad por los factores tradicionales que se suavizan adecuadamente para flexibilizar los controles inmigratorios a conveniencia de autoridades con poco sentido de la nacionalidad.
No hay dudas que existe un cuerpo militar especializado para controlar el flujo de la inmigración ilegal. Esa unidad, bajo la denominación de CESFRONT, cada año se le equipa con mejores equipos bélicos y técnicos. Ya hasta drones los muestran en los desfiles. CESFRONT exhibe su poder de fuego y de maniobras en los desfiles patrióticos de los 27 de Febrero. Tales desfiles es una rémora de los que la dictadura de Trujillo celebraba para mantener amedrentados a los haitianos y a los demás países de la región caribeña, por el poder de fuego y de hombres del ejército dominicano. No había elemento de comparación posible con lo poco que tenían los haitianos para exhibir por su acentuada pobreza. Ya no era la situación de 1822 cuando nos invadieron y nos ocuparon por 22 años. Antes, en 1804, su padre de la patria Dessalines en su invasión propició un horrendo degüello en Moca e incendió varias poblaciones dominicanas hasta llegar a la ciudad de Santo Domingo.
Pero ahora en el siglo XXI nuestro territorio se lo estamos cediendo graciosamente. Hay un éxodo de los dominicanos de poblaciones fronterizas donde escasean tierras para el cultivo y otras oportunidades de trabajo. Ya no es solo en el Este con un explosivo desarrollo turístico que los haitianos están asentados sólidamente en zonas como las de Verón. Este lugar de Bávaro sin estar cerca de su tierra han formado un enclave que se ha convertido en el Departamento #11 de Haití.
Y al mismo tiempo con el abandono de las zonas fronterizas son ocupadas por los haitianos que se adueñan de hasta los bohíos que han abandonando los dominicanos que se han marchado hacia otros lugares. Son muchas las escuelas en la frontera que las aulas se ven ocupadas por niños haitianos. Asisten a las clases donde los maestros son verdaderos héroes y casi siempre sin las nefastas influencias de un gremio magisterial politizado. Este con su ADP siempre busca la excusa para sacar a los maestros de las aulas y no impartir docencia. Así se logran los resultados negativos a la hora que se le hace una evaluación internacional a la escuela dominicana.
Las oportunidades de trabajo escasean en la frontera. Se han hecho grandes esfuerzos para atraer capitales hacia la frontera. Es innegable los esfuerzos de importantes empresarios dominicanos con la contribución del gobierno. Pero es una tarea gigantesca. Ahora se cambiará la situación con el próximo despegue de Bahía de las Águilas y las 15 mil habitaciones hoteleras que anuncia el gobierno que se construirán. Otro podría ser el panorama si tantas esperanzas broten con fuerzas a la realidad.
En Pedernales hay zonas haitianizadas donde los dominicanos se han marchado. También las fuentes de trabajo se han reducido dramáticamente con los problemas tanto de la fábrica de cemento como de las exportaciones de bauxita. Son trabas impuestas antojadizamente por burócratas de tercer nivel. Esto ha reducido las ofertas de empleo y los extranjeros presionan para hacerse cargo de los espacios y servicios como los del remodelado hospital Elio Fiallo.
Hay escasez de trabajo en la frontera. Esto es reconocido por los sectores oficiales y privados que se ven atados de mano ante la invasión pacífica e indetenible de los vecinos occidentales. Estos no quieren morir en su devastado territorio casi sin cubierta boscosa. Tan solo disponen del agua represada en la presa de Peligro, que regula las aguas del Artibonito. Es el río dominicano que es la arteria de la vida para Haití.

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